18.12.17

¡Exijamos una política industrial activa! Solo la industria garantiza salarios altos; todo lo demás, pamplinas...

"(...) cuando uno lee lo que se publica en los medios de comunicación patrios uno no sale de su asombro. 

Últimamente nos inundan de páginas donde se constata que España ha salido de la crisis, pero más adelante muestran su enorme preocupación por la pirámide poblacional, el futuro de las pensiones, el estancamiento de los salarios, el crecimiento de la deuda, la temporalidad y precariedad del empleo generado, el precio de la energía, la creciente desigualdad, el aumento de la pobreza... 

¿En qué quedamos? El problema es que no se ofrece un relato que permita explicar de manera integrada lo que está sucediendo en nuestra querida España. Permítanme detallarles el mío. 

En primer lugar constatar lo obvio, España desde 2014 está creciendo. Como ya hemos detallado hasta la saciedad, la mayor parte del crecimiento económico patrio obedece a factores que no tienen nada que ver con la hoja de ruta diseñada en los despachos del actual ínclito monclovita. 

Los motores de crecimiento patrios son, por un lado, la relajación del ajuste presupuestario, con el consentimiento expreso de Bruselas -desde 2014 se ha producido un incremento del déficit estructural-. Por otro, la entrada de flujos financieros derivados de la política monetaria del Banco Central Europeo

Inicialmente fueron inyecciones directas de liquidez al sistema bancario, vía préstamos a largo plazo a coste irrisorio; ahora, a través de la expansión cuantitativa, mediante la compra en mercado secundario de deuda pública por parte del regulador patrio (están en el balance del Banco de España). A ello hay que añadir la bajada no prevista del precio del petróleo y otras materias primas.

 A pesar de todo ello, la mejora de las cifras macroeconómicas no ha servido de acicate para arreglar la situación económica de las familias españolas. Los salarios continúan estancados; los empleos generados no garantizan salir de la pobreza; sigue habiendo bastantes deudas que pagar; la vivienda es cada día más inalcanzable para muchas familias, especialmente las más jóvenes; el déficit de la Seguridad Social crece exponencialmente; se pagan pensiones con deuda…. 

Todo ello se puede resumir en una afirmación: los grandes damnificados de una ausencia total de una guía clara de política económica durante las últimas décadas son los jóvenes. Solo conocen el desempleo, salarios miserables, desesperación, marginación, exilio... Y además, sin que ellos lo sepan, están subsidiando a los rentistas patrios.

 Por un lado, con el hundimiento de sus salarios. Por otro, mediante la financiación de rescates a terceros y el pago de las pensiones con deuda. Y todo ello sin recibir nada a cambio, ni una mísera política pública de vivienda.

 Pero echemos la vista atrás. España desde mediados de los 80, justo con la entrada en vigor del Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea, es un ejemplo de por qué el libre mercado y la globalización, tal como se ha diseñado, no funciona. 

Se exigió a España una reconversión industrial y una liberalización y apertura de sus mercados de bienes y servicios, que unidos a la libre movilidad de capitales, ha acabado siendo absolutamente nefasto para nuestro devenir futuro. 

El papel que nos “asignaron” implicaba una desindustrialización masiva, una tercerización de la economía y una bancarización excesiva. Y dejémonos de tonterías, solo la industria garantiza salarios altos; todo lo demás, pamplinas. ¡Inmenso Nicholas Kaldor!

 España, salvo el País Vasco, no aplicó una política industrial activa. En esos mismos años, Corea del Sur optó exactamente por lo contrario que nuestro país. Hizo crecer diversas industrias nacientes gracias a aranceles, subsidios y otras formas de apoyo hasta que fueron lo suficientemente fuertes para soportar la competencia internacional.

 Todos los bancos estaban en poder del gobierno, por lo que podía dirigir el crédito a los distintos sectores productivos. Algunos grandes proyectos fueron ejecutados directamente por las empresas estatales, aunque el país tenía un enfoque pragmático, más que ideológico, en lo que respecta a la propiedad estatal de los medios de producción. Si las empresas privadas trabajaban bien, perfecto. 

Pero si no invertían en sectores importantes, el gobierno no tenía ningún reparo en crear empresas estatales. Y si las empresas estaban mal dirigidas, el gobierno las adquiría, las reestructuraba, y por lo general luego las vendía. El gobierno coreano también tenía el control absoluto sobre el comercio exterior.

 También controlaba fuertemente la inversión extranjera, acogiendo con los brazos abiertos las inversiones en algunas áreas y cerrando completamente sus puertas a otras, de acuerdo con los imperativos del plan nacional de desarrollo.

 Pero de manera sorprendente, y a pesar de la ausencia de un cuadro de mando de política económica, básicamente industrial, en nuestro país se fue tejiendo una red de pequeñas y mediana empresas exportadoras muy competitivas, a partir de las miles de ideas que bullían en la cabeza de auténticos emprendedores. España, frente a la verborrea oficial, jamás ha perdido competitividad en los últimos 25 años. 

Nuestro país ha mantenido e incrementado su cuota de exportaciones, ya no solo por margen intensivo, sino también por aumentos en el margen extensivo, la exportación de nuevos productos y hacia nuevos destinos. Nuestras élites políticas de tanto hablar con los rentistas patrios, el Ibex 35, siempre confundían productividad aparente del trabajo con competitividad. 

España tenía una baja productividad por que el modelo de crecimiento propuesto por las élites patrias –políticas, financieras, inmobiliarias, y oligopolistas- era intensivo en mano de obra, pero muy lucrativo para ellas.

Pero tras la Gran Recesión, y frente a la inopia de nuestras autoridades económicas, la situación de nuestro sector exterior se ha empezado a torcer por un hecho que ha pasado desapercibido para la opinión pública: el asalto del capital foráneo a las joyas de la corona. 

En un momento donde la rentabilidad ex-ante de la inmensa mayoría de los activos financieros de riesgo globales es muy baja, sino negativa, los negocios de actividad real ofrecen rentabilidades muy atractivas y competitivas. 

En este contexto distintos vehículos de inversión -fondos de inversión, capital-riesgo…-, fundamentalmente foráneos, volvieron su mirada sobre la propiedad de empresas familiares españolas de tamaño medio, además de otras de gran tamaño, buscando rendimientos ex ante atractivos. 

Como consecuencia se disparó la solicitud de concentraciones donde el comprador era o es, o bien un fondo extranjero, o bien una compañía mediana controlada en último término por un fondo de capital-riesgo, generalmente foráneo. Y aquí, nuestras autoridades políticas y económicas aún no se han enterado que es vital mantener la propiedad de los distintos negocios exportadores en manos de capital español. 

Por que cuando pasan a manos extranjeras, la realidad es que acabamos subsidiando a los trabajadores del país de la empresa que finalmente controla el capital. ¡Que se lo digan a los trabajadores de las empresas automovilísticas instaladas en nuestro país! Son meras mulas de carga. Perdonen, igual no he sido políticamente correcto, solo son meros ensambladores.

En resumidas cuentas, la ausencia de una política industrial activa, la orientación de nuestra economía hacia sectores intensivos en mano de obra -turismo y construcción- muy ligados a la especulación en torno al suelo, y la pérdida paulatina de la propiedad patria de nuestras empresas exportadoras, son los grandes rasgos que determinan el devenir de nuestro país."              (Juan Laborda, Vox Populi, 10/12/17)

Vuelven la heroína y los camellos a nuestros barrios. Los especuladores inmobiliarios y sus políticos nos estén echando encima a la miseria asesina de los vendedores de droga con el fin de reconvertir las viviendas degradadas en pisos de lujo

"El 21 de Noviembre pasado los medios de comunicación informaban, en medio de un ruido mediático centrado en “otras cuestiones”, de una noticia que mereció un tratamiento más destacado y una mayor acogida social de los obtenidos: la aprehensión del mayor alijo de heroína de esta droga en España por la policía: 331 kilos de enorme pureza que llegó al puerto de Barcelona, con destino a los narcopisos de Barcelona y Madrid.

Quien tuviera los oídos abiertos al mundo y a lo que en él sucede de verdad, y no a lo que nos dicen quienes marcan la agenda de nuestras vidas que hemos de escuchar, llevábamos algún tiempo oyendo que la heroína estaba empezando a asomar de nuevo en los barrios obreros, que era mucho más pura y barata que en el pasado, que una generación nueva, de nuestros jóvenes, se asomaba otra vez a la locura, que pronto no sería ya el caballo llamado muerte de los viejos yonkis en extinción sino que tendría nuevo un nuevo reemplazo de esclavos.

A los 23 años, hace ahora casi 33, mientras me quedaba solo cerrando bares con un amigo, celebrando los últimos estertores de su cumpleaños, vi los ojos parados de la muerte de una chavala que no superaría los 25 al ayudar a sacar su cadáver del water de un pub que ya no existe en la Plaza de Malasaña (Madrid).

Un mes antes perdí a otro amigo, de esos que conoces un día en el bar de la facultad y que al verano siguiente vuelve en los huesos, habiendo sido antes un gordito simpático ligón y, al preguntarle por su delgadez, te dice que por la dieta del cucurucho. Pero su atonía muscular, sus ojeras y su desinterés por todo me indicaban otra cosa. Ese curso ya no volvió tras las vacaciones de Semana santa. Supe luego que había muerto y también de qué.

Casi 15 años después perdí a otro amigo más, alguien a quien había conocido como alumno de un curso que dí sobre investigación social y técnicas cualitativas. Simplemente, desapareció tras haber vuelto, supuestamente, a su tierra, Gandía. La policía le dio por muerto. No pude parar su proceso de destrucción por más que lo intenté.

En mi barrió vi algunos matados hace unos 10 años. No podía evitar un sentimiento de asco y pena a partes iguales.

Me olvidé de todo después de eso.

Pero, hacia finales de noviembre de este año, distintos medios echaron su ojos sobre el barrio de Tetuán (Madrid) y su pretendida degradación. Hace unos 4 años trabajé durante unos meses en una zona que estaba alrededor de las calles que quedan desde la plaza de Castilla hacia Bravo Murillo, a la altura del metro de Tetuán.

 Noté que ante los atracos habituales, el puterío envejecido, la basura que inundaba las calles y la degradación general del barrio no había apenas intervención policial ni acción municipal que intentase dignificar la zona. A solo unas manzanas de Plaza de Castilla, a tan poca distancia de la milla de oro del capitalismo patrio e internacional.

Soy un hombre lento, que diría J.M. Coetzee. Me doy cuenta de las cosas siempre muy pasadas éstas, a veces semanas. Pensé para mí, luego: alguien quiere hablar ahora de la degradación de un barrio que lleva mucho tiempo degradado. Y me vino a la cabeza El Raval, (...)

Lo convirtieron en un barrio al que querían llenar de centros culturales que no respondían a las necesidades sociales del barrio, en un lugar lleno de oficinas de la Generalitat y el ayuntamiento, en un barrio con nuevos edificios, tras destruir los viejos, para la clase media y media alta. La pelea aún continúa. 

Hay quienes resisten defendiendo lo mejor del viejo barrio, luchando porque éste sea mejorado pero sin expulsar a las clases populares que lo han habitado históricamente. Contra la gentrificación.

Nunca he hecho apología de la pobreza ni de lo cutre.  (...)

Dicho esto, tengo mis sospechas de que el capital, es decir, los bancos, los especuladores inmobiliarios, los constructores, determinados políticos, nos estén echando encima a la miseria asesina de los vendedores de droga en nuestros barrios con el fin de reconvertirlos en espacios para la mal llamada clase media, una vez que expulsaron a los jóvenes hace 20 años de Madrid a los pueblos del sur.

Hace pocos días supimos que la zona de Puente de Vallecas se había llenado de basura en narcopisos. Los vecinos se están organizando contra esos menuderos de la muerte. Es lo que toca y lo que hay que hacer.

Ya han entrado también en barrios como Villaverde, Latina, Usera, Carabanchel. No ha sucedido ahora. Hace tiempo de eso pero los medios de comunicación ya hablan de ello. Hay evidentes intereses en utilizar esta cuestión para fines inconfesables, económicos y políticos. 

Les importa un carajo la vida de las víctimas que van a caer bajo la dictadura mortal de la aguja o el chino. Madres y padres necesitan organizarse antes de que se oculte el problema humano. Todos ellos barrios de nuestra clase, la trabajadora. Podemos verlo de muchas maneras. Yo lo veo de un modo básico: van a por nosotros. Y dicho esto, creo que es el momento de organizarse.

Como pelearon las madres gallegas en su día, con Carmen Avendaño y Erguete al frente de la lucha de entonces. Es el momento de aprender de ellas. De darnos cuenta de que esos canallas asesinos van por nuestros hijos y de hacer frente a esa inmundicia. Reivindiquemos la vida, la sonrisa y la esperanza de un mundo en el que podamos ser. (...)"             (Marat, Sociólogo, Crónica Popular, 15/12/17)

Una breve descripción del rescate bancario español

"Desde 2007 hasta 2013 la economía española tuvo viento huracanado de frente sin el cual no sería posible explicar la profunda crisis sufrida. En 2008 España tuvo que ajustar sus desequilibrios en la peor crisis económica y financiera global desde la Gran Depresión. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria se hizo en el peor momento y destruyó 1,5 millones de empleos entre 2008 y 2010.

En 2010 estalló la crisis griega. El incendio en Grecia no se apagó rápidamente y se contagió inmediatamente al resto de países altamente endeudados con el exterior. Meses después cayó Irlanda y luego Portugal. Entre 2010 y 2012 España estuvo en riesgo de ser rescatada en varias ocasiones. Pero el rescate llegó en 2012.

 Rajoy dijo que el agujero de la banca era de 50.000 millones, pero que no metería dinero público. Luego retrasó el envio del presupuesto a Bruselas hasta después de las elecciones andaluzas en la primavera, y cuando lo hizo, dijo en una rueda de prensa que “el objetivo de déficit en España es una cuestión de soberanía española”. Es lo mismo que dijo Alexis Tsipras en enero de 2015 y también fue rescatado. 

La fuga de capitales del 25% del PIB y el rescate posterior provocó otra vuelta de tuerca a la crisis bancaria y a la restricción de crédito que se llevó a miles de empresas por delante. En 2012 y 2013 se destruyeron otro millón de empleos, la misma cantidad que en la crisis de 1992.

 El BCE fue siempre por detrás de la curva y permitió el brusco aumento de la prima de riesgo por lo que la política monetaria para España fue extremadamente restrictiva hasta 2013. Los tipos oficiales del BCE estaban próximos al 0% pero las empresas que obtenían financiación lo hacían a tipos próximos al 10%. 

Y para las que no recibían crédito la política monetaria les abandonó a su suerte. La Reserva Federal inundó el mercado de dólares y la inacción del BCE llevó al euro a máximos históricos y se mantuvo en promedio próximo a 1,3

 El FMI recomendó en 2009 una estrategia gradual de retirada del estímulo fiscal de un punto de PIB anual. En 2012 la Troika forzó un ajuste brutal en España de cuatro puntos del PIB. Rajoy, Montoro y Guindos que habían sido junto con Angela Merkel apóstoles de la austeridad expansiva sufrieron sus efectos abrasadores y pasaron a pedir más tiempo para hacer el ajuste fiscal, como habría recomendado el mismo Keynes.

 Y para complicar aún más el ajuste el precio del petróleo se disparó por encima de 100 dólares por barril desde 2011 hasta 2014.

En 2013 Bruselas acabó reconociendo el fracaso de la austeridad y le concedió a España dos años más para alcanzar el 3% de déficit público. En 2014 el precio del petróleo se desplomó y se mantuvo próximo a 30 dólares barril hasta 2016. El BCE anunció un ambicioso programa de compras de deuda, la prima de riesgo española bajó a niveles próximos a 100 puntos básicos y el euro se depreció con fuerza hasta la paridad favoreciendo las exportaciones.

España con fuerte viento de cola volvió a demostrar que es una economía muy agradecida con alto potencial de crecimiento, algo que ha sucedido desde 1960. No obstante esta es una recuperación extraña con los salarios estancados y la inflación subyacente significativamente por debajo del 2% objetivo del BCE de estabilidad de precios.  (...)"               (José Carlos Díez, Cinco Días, 28/11/17)

Morar en Lisboa: en su campaña contra la gentrificación de algunos barrios lisboetas, dicen “no queremos ser otra Barcelona”

"(...)  En Barcelona se ha logrado poner en discusión el modelo turístico y de ciudad. 

A. A.:
Eso hace unos años era totalmente impensable. Esta alianza tácita, no escrita, entre el sector de la academia, los movimientos sociales y algunos medios de comunicación ha ayudado muchísimo a que hayamos conseguido cambiar el frame de lo que se habla, de las preguntas. Una voz antes muy minoritaria, que no se escuchaba, que si se oía se ridiculizaba. “¡Cómo te atreves a criticar lo que da de comer a la gente!”, decían. Bueno, pues eso se ha revertido y ahora los puntos desde los que debatimos son otros. 

Claudio Milano: Ha sido muy rápido pasar de la euforia olímpica a la crítica. Estamos viviendo ahora los efectos negativos del maragallismo y ojalá que de aquí a un par de décadas podamos hablar de los impactos positivos que puedan generar estos movimientos.

 A. A.: No es en vano que en las últimas encuestas municipales sobre las preocupaciones de los barceloneses aparecía el turismo en primer lugar, por encima, por ejemplo, del paro. Es muy significativo.

Este debate no es algo exclusivo a Barcelona. 

C. M.:
En el sur de Europa es donde estos movimientos críticos con el modelo turístico están más vivos: Barcelona, Lisboa, Venecia… Si bien en Ámsterdam o Berlín hay discursos contra el turismo masivo, no hay una politización tan organizada y estructurada como en el sur de Europa.

A. A.: En cuatro o cinco años se ha creado un mapa de respuesta a muchos de los efectos de la industria turística que antes no existía. Eso está abriendo nuevos espacios a los movimientos sociales. Ahora es como si se hubiese revelado un panorama nuevo.

Sin ir más lejos, Donostia es un gran ejemplo de la velocidad con la que prenden estos movimientos. Cuando se conectan unos nodos y se crea una explicación muy clara de cuál es el panorama en ciudades que de repente tienen un atractivo turístico, y cómo eso se vincula con las dinámicas de especulación y gentrificación, o de vender la ciudad al mejor postor. Al fin y al cabo, el turismo es una de las caras más fácilmente explicables de cómo funciona el capitalismo global. 

Barcelona, de ser un modelo a exportar, se ha convertido en la línea roja. 

C. M.:
En el mundo angloparlante se utiliza mucho el concepto overturism. Y el primer ejemplo que dan es Barcelona. Hace poco estuve en Madrid y allí también usaban Barcelona de esa manera. 

A. A.: Hay una gente que se llama Morar en Lisboa y en la campaña contra la gentrificación de algunos barrios lisboetas en los primeros párrafos dicen “no queremos ser otra Barcelona”. Esto es importantísimo. Antes Barcelona era un modelo a imitar y la masificación turística lo ha convertido en un antimodelo a nivel internacional. 

“Barcelona es un modelo de éxito, de colaboración entre lo público y privado, y muchas ciudades del mundo han venido a copiarlo”, dice el presidente del consorcio Turisme de Barcelona, Joan Gaspart. El mismo que llegó a gestionar 170 hoteles en 125 ciudades del mundo y es cónsul honorario de las islas Seychelles. 

C. M.:
Hay catalanes que han alquilado la casa en La Rambla y ahora se han forrado. Entonces te podrían hablar positivamente del modelo turístico. Pero de lo que no hay ninguna duda es que quien se ha enriquecido aquí: los lobbies hoteleros. Y por algo se ha hablado tanto del salto atlántico. 

Esas grandes compañías hoteleras, como Sol Meliá y Barceló, no solamente han utilizado el boom del turismo en Barcelona y la península sobre todo en los 80 y 90, también durante la década del 2000 empezaron a exportar el modelo del “todo incluido”. El gran boom hotelero del Caribe y del nordeste de Brasil pasa por el capital catalán y balear. 

A. A.: En el caso de Barcelona el caso de Gaspar es interesante. Cómo el alojamiento y la promoción iban de la mano. Como buena industria global, muchos se han enriquecido, sobre todo la gente que controla las grandes estructuras que se generan alrededor del turismo: transporte, alojamiento, promoción y otros espacios estratégicos. Barcelona ha sido sobre todo un modelo exitoso de marketing internacional. 

Ha sabido venderse de forma excelente alrededor del planeta. Y los mismos que han organizado esas campañas de marketing tenían intereses directos en una de las partes centrales del conglomerado del turismo, como la hostelería.

Se ha construido sobre una lógica que impera en todo funcionamiento bajo una economía capitalista: la precarización y explotación progresiva de las grandes masas de personas que trabajan para el turismo. Sea en un hotel de Barcelona o de Cancún. Se están amasando grandes fortunas, pero la distribución de la riqueza que se genera es cada vez más desigual. 

Ahí aparece la imprescindible colaboración del poder político. 

A. A.:
Es un tema central. Todos estos conglomerados vinculados a la penetración y desarrollo del turismo, no se pueden construir sin una activa colaboración del sector público. De hecho, el turismo ha generado unos regímenes público-privados muy fuertes. Turisme de Barcelona es eso mismo, un consorcio donde están los principales industriales, comerciantes, promotores turísticos y la administración pública. Ellos hacen y deshacen conjuntamente en una mesa. 

C. .M.: Eso lo vemos, por ejemplo, con la llegada de Ryanair a Girona. Fue un cambio radical en la conformación y la geopolítica turística catalana. Sucede por la ayuda del fondo público. Al igual que la llegada al aeropuerto de Barcelona de ese gran lobby llamado Vueling; fue gracias al empuje público y transformó totalmente el transporte aéreo en Barcelona. 

A pesar de esa participación pública, el sector turístico sigue siendo muy opaco. 

A. A.:
Una parte clave en todo esto es el tema de la información. Esa alianza público-privada ha generado una absoluta opacidad y hasta prácticamente hoy la información oficial en esta ciudad sobre el turismo es la que publica cada año Turisme de Barcelona. 

C. M.: ¿Cuantas licencias hay en Barcelona para pisos turísticos? 9.606 según datos de hace unos años. Airbnb en agosto promocionaba 17.000 alojamientos turísticos. Casi el doble, y no tenemos datos de esas pernoctaciones. Y si hablamos de llegadas de personas la cifra es superior a 30 millones de personas, al igual que Venecia. Pero si hacemos caso únicamente a los datos de pernoctaciones solo hablaríamos de 9-11 millones. La ocultación de datos es un problema que se repite en varias ciudades europeas. 

Os quiero plantear varios mantras que hemos escuchado este verano. El primero, “el turismo produce riqueza y crea puestos de trabajo”. 

C. M.:
Bien. ¿Riqueza para quién? ¿Cómo se redistribuye? ¿Qué tipos de empleo crea? Hace poco se convirtió en viral un anuncio en el que se buscaba una camarera para un hotel de Barcelona por 600 euros al mes. Si esa es la riqueza que genera el turismo, entonces obligatoriamente tenemos que pensar alternativas. 

Hablar de sostenibilidad con el turismo es una utopía. El turismo siempre genera impactos. Podemos hablar de turismo de bajo impacto, pero no de turismo sostenible. Necesariamente hay que hablar de sostenibilidad económica. Y el modelo actual no es sostenible a nivel económico por el trabajo que genera y por la no redistribución de los beneficios. 

“Criticar el turismo no tiene sentido porque todos somos turistas”. 
 
C. M.: La crítica de los movimientos sociales nunca ha sido para con los turistas. No se dirigían a la pareja de daneses, franceses o italianos que pasean por Las Ramblas. Los medios pusieron de moda las pintadas de “Tourist go home” junto con un par de acciones de Arran. Pero la verdadera crítica era contra el modelo, contra el monocultivo turístico y no contra las personas. 

Claro que somos turistas. Los compañeros de los movimientos sociales críticos con este modelo probablemente en agosto han ido de vacaciones. Pero eso no tiene nada que ver con la crítica a un modelo y con promover la distribución de beneficios.
“Turismofobia”. 
 
A. A.: Ha sido una herramienta utilizada inteligentemente por parte de los lobbies, precisamente para desacreditar todo el discurso crítico sobre la turistificación y sus efectos negativos. Están muy preocupados porque se ha desplazado el marco del debate. Eso que Agustin Cócola llama ideología del turismo. Es similar a lo que ocurrió con la monarquía española en una época, parecía que no podías hablar mal de ella. Pero ya no manejan todo el framing sobre el cual se habla sobre el turismo y crean alternativas para intentar descreditar los nuevos discursos. 

La turismofobia ha sido uno de sus intentos con más éxito este verano. Han conseguido situar la palabreja en el centro del debate y que la gente empezara a hablar de una forma confusa entre lo que es la crítica a los efectos negativos de la masificación turística y una suerte de xenofobia o desprecio al turista. 

Y claro, nosotros nos hemos pasado todo el verano intentando explicar que una persona sea racista, que desprecie a un negro, a un musulmán o a un turista, y que una persona que trabaje para desenmascarar a la industria turística no tienen nada que ver. Nos han obligado a adoptar una postura defensiva este año. Pero les va a durar poco el éxito porque es muy fácil poner en discusión su funcionamiento. 

C. M.: Todo ese bombo mediático que le han dado a la turismofobia también ha tenido algo positivo. Ha informado, empoderado y concientizado a personas que antes no prestaban atención al debate del modelo turístico. 

“Descentralización, desestacionalización, descongestión” 

C. M.:
Son mentiras. No es más que aplazar en el tiempo y espacio un mismo problema. No cambia nada. 

“El turismo es algo tan global que no se puede hacer nada”. 

A. A.:
Lo primero es empezar a tener un mapa de qué es lo que está ocurriendo. La gran mayoría de la gente todavía asocia el turismo a bienestar, a generación de empleo, a desarrollo social, etc. Se está empezando a decir que no, que el turismo también se puede asociar a subdesarrollo social, a precariedad laboral, a pérdida de derechos de las ciudades, etc. 

Para poder ver el alcance de la crítica y de la movilización social contra los efectos negativos de la industria turística primero tenemos que tener información al respecto. Aún no existe. Entonces, claro que se pueden hacer cosas. 

Te enfrentas a un monstruo que es mucho más fuerte que tú, y que junta a gente que tiene más poder que tú. Eso es evidente. El turismo global no deja de ser una de las caras sonrientes del capitalismo contemporáneo. Sería lo mismo que decir que contra el capitalismo no se puede actuar. Claro que se puede, tal y como lo demuestran un montón de personas y movimientos que trabajan para crear alternativas al capitalismo alrededor del mundo. 

Se habla de decrecimiento turístico. ¿Es posible? 

C. M.:
Sí. Cuando algunos movimientos sociales hablan de decrecimiento, proponen medidas tan coherentes como “no gastar más dinero público en la promoción turística de la ciudad, porque la ciudad se vende por si sola”. 

También se puede mejorar el plan municipal para las licencias turísticas. Ahora no dan más licencias en Ciutat Vella, pero sí en Eixample, Gràcia o Sants. Eso es una metástasis. Hay que cambiarlo.
La vivienda es el gran problema de Barcelona. El precio del metro cuadrado ha vuelto a superar los 4.000 euros, desde el 2008 no ocurría. O sea, estamos de nuevo en una burbuja. ¿Es el apartamento turístico, el llamado vacacional rental, el problema? No solamente, pero no hay ninguna duda de que influye. 

¿Y qué pasa con el puerto de Barcelona? No hay ningún tipo de participación ciudadana en los consejos del puerto. Ninguna. ¿Cómo hemos pasado de 9 millones a 30 millones de llegadas turísticas a Barcelona? En parte, sin duda, es por el turismo de crucero. Y no tenemos ningún tipo de participación en ello. Estas son medidas son coherentes y nada difíciles de realizar. 

A. A.: Hay que conectar el discurso del decrecimiento/sostenibilidad con la redistribución de la riqueza o la desincentivación de lo que implica forrarse. Es fácil atacar un relato crítico al decrecimiento turístico diciendo, “qué vais a hacer, ¿poner un peaje a los autocares?, ¿restringir las llegadas al aeropuerto?, ¿vallar la Ciutat Bella?”.

 Pues no. No se trata de ese tipo de dinámicas coercitivas con respecto a la gente. Lo que hay que hacer es precisamente apuntar al negocio. La primera “medida decrecentista” –con muchas comillas– aquí fue la tasa turística. Eso implicaba pagar un euro por pernoctación en hotel. 

El consorcio de Turisme de Barcelona puso el grito en el cielo, y consiguieron que el dinero de la tasa se invirtiese en la promoción turística de Barcelona. Es decir, consiguieron abrir otra vía recaudatoria para ellos mismos a la vez que vendían hacer algo por la sostenibilidad. 

Esas estrategias son las que hay que combatir. Porque lo que vamos a ver en los próximos tiempos es cómo esos lobbies van a empezar a llenarse la boca de sostenibilidad turística, igual que hacen las grandes empresas con la economía verde. Más marketing para buscar otras vías de negocio. Hay que tomar medidas para redistribuir los beneficios y limitar la barra libre que han tenido las grandes empresas que se han beneficiado del turismo. 

C. M.: AirBnB, Uber y similares, al principio, fueron vistas como una posibilidad de redistribuir los beneficios del turismo, y al final se han mostrado como una economía sumergida. Se han convertido en lo que podríamos llamar “capitalismo de la plataforma”.  (...)"               

Las dos condiciones de Arabia Saudí para entregarle Jerusalén a EEUU

"Tengo el honor de presentarle un proyecto para establecer relaciones entre el Reino de Arabia Saudí y el Estado de Israel basado en el acuerdo de asociación estratégica con los Estados Unidos de América”. 

 Así empieza la presunta carta secreta enviada por el ministro de exteriores de Arabia Adel al-Jubeir al príncipe heredero Mohammed bin Salman, filtrada por el diario libanés Al-Akhbar del 14 de noviembre que también revela el viaje secreto de Mohammed a Israel en septiembre. En la carta se puede destacar lo siguiente:

1. Una hoja de ruta para establecer relaciones diplomáticas con Israel,
2. El apoyo de Riad al plan de paz de EEUU en el conflicto palestino-israelí, en el que:

a) La Autoridad Palestina (AP) renunciaría al Jerusalén Este como su capital, en cambio y podrá llamar a Abu Dis (un suburbio de Jerusalén) “Al Quds” «Tierra Sagrado» convirtiéndolo en su capital.
b) La AP tendría soberanía limitada sobre las áreas de Judea y Samaria, y además se mantendrán los asentamientos judíos en ambas áreas, y
c) Los refugiados palestinos no tendrían “derecho de retorno”.

Sin embargo, la carta añade que:

3. “El reino no puede arriesgarse a este movimiento” sin que EEUU se comprometa a:

a) Contener a Irán.
b) Dotar a Arabia de armas nucleares.


La traición de Riad

¿ Se trata de un complot contra Palestina? El mismo diario revela que Riad amenazó a Mahmud Abás o aceptaba el plan o era forzado a dimitir.  No sería la primera vez que Riad cooperaba con EEUU contra una nación “musulmana. Afganistán, Irak, Yemen, Siria, Libia e Irán también han sufrido las consecuencias de la “Santa Alianza” entre las fuerzas más reaccionarios y sin escrúpulos del mundo.  

También han sido secretos los tres viajes que realizó Jared Kushner, asesor sionista de Trump, a Arabia Saudí (el último fue el 29 de octubre) para negociar con el Príncipe Mohammed bin Salman la cuestión palestina. Se desconoce el contenido de las negociaciones de estos dos peligrosos jóvenes, que han ascendido al poder gracias al favoritismo familiar.

Era imposible que EEUU decidiera reconocer a Jerusalén como la capital de Israel sin antes haberlo pactado con Arabia Saudí, Egipto y Jordania. Se aseguró de que la reacción de los principales países “musulmanes” no iba a ser más allá de la controlada quema de banderas por algunos cientos de indignados. En caso de un desafío serio (por parte de Irán, Siria y Hizbolá), Israel utilizaría su superioridad militar. 

Con este cierre chapuza del conflicto israelí-palestina, el triángulo Washington-Riad-Tel Aviv pretende centrarse en reducir a Irán, como la prioridad compartida; la construcción del Gran Israel puede ser uno de los premios que recibirán Netanyahu y Trump a cambio de la imposible tarea de reducir a Irán.

La ofensiva israelí

La destrucción de los estados árabes de Irak y Libia, el desmoronamiento del “Frente de resistencia” como el principal objetivo de la guerra contra Siria,  el fracaso de las primaveras de Egipto y Túnez, las presiones contra Irán, los fuertes vínculos de las monarquías árabes del Golfo Pérsico con el imperialismo occidental le garantizan a Israel su imparable avance en la región: no habrá otra “crisis energética” como la del 1973, provocada cuando los países árabes impusieron un embargo petrolero a EEUU por su apoyo militar a Israel. 

 Mohammed ElBaradei, ganador del Premio Nobel de la Paz propone reducir de forma drástica los miles de millones de dinero que los árabes envían a EEUU y disminuir sus relaciones diplomáticas, militares y de inteligencia con este país. 

Sin embargo, la tragedia invisibilizada de los palestinos y el fracaso de su lucha, en parte es una manifestación de las limitaciones del panarabismo como ideología basada en la etnia: no es capaz de explicar los intereses de clases que unen a las burguesías árabes, israelíes y estadounidenses.

  La cuestión palestina tampoco es de índole religioso. Se trata de un pueblo y su territorio colonizados por una fuerza ocupante.  Israel, que les exige a los palestinos reconocer su estado, les niega un estado y  les considera y les trata como Untermensch, en el nombre de Yahvé.

Nadie debe tomar en serio al vendedor de humo “musulmán”,  el Sultán Tayyip Erdogan (que como otros dirigentes de la región suele explotar la causa Palestina para desviar la atención domestica de los problemas políticos), cuando advierte de que Jerusalén es la “línea roja” para los musulmanes: él mismo sigue vendiendo el petróleo del Kurdistán iraquí a Israel.

Por su parte, Irán, que no tiene una propuesta viable al conflicto (espera que un día Israel desaparezca por voluntad de Dios), y nunca se ha llevado bien con AP, no le perdona a Mahmud Abás su buena relación con la Organización de Muyahidines del Pueblos, un grupo de extrema derecha islamista iraní que disputó el poder con Jomeini en los ochenta.

La medida de Trump, aunque ampliará la esfera de influencia de Israel en la región, ha devuelto la causa olvidada palestina a la agenda internacional, desenmascarado a los hipócritas líderes de Oriente Próximo, además de dificultar a los jeques saudíes establecer relaciones oficiales con Israel. Ahora son los palestinos y las fuerzas solidarias a nivel mundial que mostrarán su capacidad para frustrar una nueva limpieza etnia palestina."                  (Nazanin Armanian, Público, 11 diciembre 2017)

15.12.17

Así contribuye el Ibex-35 al aumento de la desigualdad en España. Estas empresas anteponen retribuir a sus inversores y altos directivos, a costa de mantener salarios dignos, acabar con la brecha salarial de género o llevar a cabo prácticas fiscales responsables

"La mayor parte de las empresas del Ibex-35, en su búsqueda de la maximización de la rentabilidad en el corto plazo, priorizan políticas y prácticas que contribuyen al aumento de la desigualdad". 

Esa es la principal conclusión del último informe de la ONG Oxfam Intermon, que bajo el elocuente título de Diferencias abismales, viene a certificar de nuevo que en los últimos años la desigualdad económica y social se ha disparado en España, donde cada vez hay más personas con salarios bajos mientras se incrementa la concentración de la riqueza en unas pocas manos

El informe es contundente en su denuncia contra las prácticas de las grandes empresas españolas, a las que responsabiliza en buena medida del aumento de la desigualdad: "Estas empresas anteponen retribuir a sus inversores y altos directivos, a costa de desatender las medidas de contribución social que tienen en sus manos, como garantizar salarios dignos, mantener unas diferencias salariales razonables, acabar con la brecha salarial de género y llevar a cabo prácticas fiscales responsables". Se puede decir más alto, pero no más claro.

La ONG recuerda que la economía española crece a un ritmo medio del 3% del PIB y que incluso crecen con mayor dinamismo los beneficios empresariales: un 4,9% en 2016. "Sin embargo, este crecimiento no se ha traducido en un aumento del sueldo medio en el conjunto del país, que bajó un 0,8% en 2016 respecto a 2015".

 El caso del Ibex-35 es aún más sangrante: las empresas del selectivo español obtuvieron en 2016 un beneficio conjunto de 34.000 millones de euros, una subida respecto al año anterior de un 46%. Sin embargo, los sueldos medios en estas empresas aumentaron sólo un 0,3%.

España sigue el país de la UE donde más se ensancha la brecha entre ricos y pobres, una herencia maldita de la crisis económica que hasta ahora no se ha podido subsanar. Lo confirmaba hace escasos días la propia Comisión Europea y lo vuelve a hacer Oxfam Intermon en su informe, pero dibujando una realidad incluso peor: la ONG recuerda que entre 2008 y 2016 el número de millonarios ha aumentado un 60%, mientras que desde 2013 el número de personas que ganan menos de 6.000 euros anuales ha crecido un 35%; recuerda también que en 2007 el salario medio de los mejor pagados en España era 7,32 veces mayor que el de los peor pagados y en 2016 esa proporción fue de 9,8 veces; o que el 10% de los trabajadores que menos gana ha perdido un 7,8% de su sueldo entre 2007 y 2016; en cambio, el 10% que más ingresa ha visto incrementado el suyo en un 24,5%.

"En cifras netas mensuales, en 2007 las personas peor pagadas ingresaban de media 502 euros al mes, mientras que en 2016 solo 463 euros. Dejar de ganar 40 euros al mes, con unos ingresos tan bajos, supone una gran diferencia", añade el informe de la ONG a guisa de denuncia.
Son muchos los responsables de esta situación, empezando por las políticas de austeridad impulsadas por el Gobierno del PP y la propia Unión Europea, pero el informe de Oxfam Intermon se centra en el papel desempeñado por el Ibex-35.

El principal factor que impulsa la desigualdad es la diferencia de ingresos. La ONG denuncia la abismal diferencia salarial que se produce en las grandes empresas españolas: "De media, un primer ejecutivo [el presidente] de una empresa del Ibex gana 112 veces el sueldo medio de la compañía, y 207 el sueldo más bajo". 

A medida que se desciende por la cadena de mando, esas diferencias se reducen, pero aún así siguen siendo enormes: el sueldo medio de los altos directivos de una empresa del Ibex es 25 veces superior al sueldo medio de la empresa y 47 veces mayor que el sueldo más bajo. En cuanto a aquellos que se sientan en el consejo de administración de la empresa, ganan 19 veces el sueldo medio y 35 veces el sueldo más bajo de la empresa que dirigen. 

Pero la responsabilidad de las grandes empresas españolas en el aumento de la desigualdad va más allá de las retribuciones de los trabajadores. Hay otros dos factores que hacen del Ibex-35 un generador de desigualdad: la creciente externalización de los servicios a los que recurren estas empresas y su escasa aportación tributaria, aún muy por debajo del nivel anterior a la crisis. 

Cerca del 90% de las compañías españolas con un volumen de facturación superior a los 12 millones de euros anuales recurre a la externalización de servicios y a la subcontratación, afirma el informe. Oxfam Intermon asegura que esta creciente tendencia "genera una fuerte desigualdad entre empresas, de tal forma que los trabajadores de mayor cualificación se concentran en ciertas compañías, y los de menor en las empresas que prestan los servicios externalizados". Además, recuerda la ONG, "las externalizaciones pueden traducirse en rebajas salariales de distinto grado y en un empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores". 

Pero lo más grave desde un punto de vista ético es la deficiente aportación de las grandes empresas del Ibex al sostenimiento de las arcas públicas. El sistema fiscal es la principal herramienta con la que cuenta cualquier país para tratar de corregir la desigualdad. Y ahí las empresas del Ibex suspenden: en 2016, el Impuesto de Sociedades recaudaba menos de la mitad de lo que lo hacía en 2007. "La proliferación de ventajas fiscales a empresas y la amplia presencia en paraísos fiscales tienen mucho que ver con esta realidad", explica Oxfam Intermon.

Sirva un solo dato para comprender esta realidad: "En 2007, el Impuesto de Sociedades aportaba el 22% de los ingresos fiscales de nuestro país y el IRPF, IVA y los impuestos especiales, todos ellos soportados fundamentalmente por las familias, un 74%. Esta proporción pasó a ser en 2016 del 12% por parte de las empresas y del 83% por parte de las familias".
El informe señala, además, que la presencia de las empresas del IBEX-35 en paraísos fiscales alcanza las 996 filiales, lo que enturbia y dificulta su control fiscal.

 "Todas salvo una, Aena, tienen en estos momentos presencia en territorios considerados como paraísos fiscales sin estar en principio directamente vinculada a la práctica principal de su negocio", denuncia el informe. 

En paralelo, las grandes empresas están más interesadas en repartir dividendos entre sus accionistas que en la reinversión productiva. En 2016 el conjunto de las empresas del IBEX-35 repartió un total de 23.000 millones de euros en dividendos. "En promedio, las empresas pagaron en 2015 aproximadamente el triple de dividendos que de impuestos", señala Oxfam Intermon. 

Como en todo buen informe, los autores no se conforma sólo con hacer un diagnóstico de la situación, sino que proponen soluciones. Las de Oxfam Intermon son sencillas: aumentar el Salario Mínimo Interprofesional hasta los 1.000 euros al mes, establecer escalas salariales justas; implementar una nueva ley que reduzca la evasión y la elusión fiscal y que erradique el uso abusivo de los paraísos fiscales. Sólo falta ponerlo en práctica, sólo falta la voluntad política. "                  (Jorge Otero, Público, 29/11/17)

Irán, Venezuela y Rusia están pensando emitir criptomonedas, para esquivar las sanciones impuestas por Estados Unidos y para alejar sus economías del sistema del Dólar

"(...) en Bretton Woods (1948) se acordó aceptar el Dólar norteamericano como la moneda de referencia para los intercambios internacionales, con la condición de que el dólar fuese convertible en oro a una tasa de 35 dólares por onza de oro. 

Ese compromiso fue abandonado en 1971y el Dólar norteamericano se mantuvo como referencia porque los países productores de petróleo acordaron que solo venderían petróleo a quien se lo pagara en dólares.

Con esa decisión al hacerse ser convertible en petróleo el dólar pasó de hecho a tener un respaldo en petróleo. Algo así pudiera hacer Venezuela al emitir su criptomoneda bolivariana: el Petro. Venezuela debe hacerlo convertible en petróleo a una tasa fija: digamos 65 Petros el barril de petróleo.

 Como parece que Irán y Rusia están pensando también en emitir criptomonedas,  también para esquivar las sanciones impuestas por Estados Unidos y para alejar sus economías del sistema del Dólar. Venezuela podría coordinar con ellos la emisión de la suya, para darle un precio equivalente al barril de petróleo. Un problema es convencer a las empresas que tradicionalmente compran el crudo venezolano de que lo paguen en Petros. 

Es que el petróleo venezolano tiene algunas características por el cual es procesable sólo en refinerías especializadas en tratar ese tipo de crudo y muchas están ubicadas en el Golfo de México cerca del territorio norteamericano donde venden en dólares casi todos los productos de la refinación. 

La misma CITGO, la distribuidora de PDVESA para el mercado norteamericano sólo puede vender en dólares sus productos. La idea de adoptar una criptomoneda es buena, pero hay que estudiar el modo de hacerla convertible, para que tenga demanda y sea utilizada.

Como detalle anecdótico quiero señalar que la idea de monedas virtuales que ayuden los intercambios sin tener una expresión tangible no es tan moderna como parece.
 Sismondi cuenta en sus Nuevos Principios de Economía Política que en el siglo XVIII, los exploradores descubrieron que en Guinea los mandingas comerciaban entre ellos con una moneda virtual llamada Macute, que era inmaterial e intangible, pero que servía como referencia de valor. 

Por ejemplo se acordaba que una cabra valía 10 Macutes y una vaca podía valer 40 Macutes. Eso permitía cambiar una vaca por 4 cabras.

Las criptomonedas han tenido algún éxito porque para salvar a los banqueros de la quiebra los bancos centrales emitieron dinero sin respaldo, que regalaron a los bancos y que terminó devaluando su poder adquisitivo, como sucede todas las veces que se emite dinero inorgánico (no producido por la economía). 

Ese fenómeno unido a los intereses nulos o negativos, hizo que el público experimentara con las criptomonedas, aunque no tengan algún respaldo. Es una tendencia a tener un ahorro virtual con fines especulativos, puede que cambie ahora que China y Rusia han vuelto el yuan (renmimbi) y el rublo convertibles en oro.

Si no se estudia con seriedad el lanzamiento del Petro, puede convertirse en una oportunidad perdida."                   (Umberto Mazzei , Alainet, 13/12/2017)
 

 "Como alternativa a la salida del euro y para conseguir la soberanía financiera:  europeseta electrónica de circulación interna (respaldada por la energía solar generada desde nuestros tejados)

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )


Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 
 

Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:



Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

Si alguna vez lo fue, hoy el capitalismo ha dejado de ser el soporte de una sociedad democrática, justa y estable. El triunfo enfermo del capitalismo reside en haber eliminado a la oposición para mantener operando un sistema disfuncional y a todas luces injusto

"Antes de la gran crisis financiera de 2007 era raro escuchar hablar de capitalismo. El sistema social y económico existente en el mundo era considerado por la ideología dominante el resultado de un proceso natural.

 Si en alguna ocasión se hablaba de capitalismo era sólo para indicar que se trataba de un sistema ganador, un esquema de relaciones sociales que había triunfado sobre todos los demás (como lo demostraba el colapso del comunismo en la Unión Soviética). Hoy las cosas han cambiado.

A partir de la debacle de 2007 y del fracaso de la política macroeconómica para superar sus efectos negativos, hablar de capitalismo y de su evolución es algo común. Los reveses que sufre el capitalismo son múltiples y se necesita estar ciego para no percibirlos.

El primer fracaso se sitúa en el plano del crecimiento. Los economistas del establishment piensan que a raíz de la crisis estamos frente a un proceso de lento crecimiento o estancamiento secular. Pero lo cierto es que la tasa de expansión del capitalismo global ha venido disminuyendo desde hace más de 45 años.(...)

El segundo frente en el que fracasa el capitalismo se relaciona con la política económica. Es cierto que en las décadas de la posguerra la mezcla de política macroeconómica dio buenos resultados, pero hoy la política económica no es capaz de sacar a la economía mundial del entumecimiento. 

La política monetaria explora nuevos territorios mediante la inyección desorbitada de liquidez al sistema financiero, pero el efecto sobre la economía real ha sido muy débil o nulo (como en Japón durante los pasados dos decenios). Por su parte, la política fiscal no ha podido escapar del terrible dilema que le ha impuesto el sistema financiero global: si el Estado no disciplina sus finanzas, el mercado de capitales le castigará.

El tercer fracaso se relaciona con la única fuente de legitimidad social y política que tenía el capitalismo, a saber, su capacidad de mejorar el bienestar de las grandes masas de la población.  

Ese resultado no sólo depende de la acumulación continua de capital (hoy debilitada), sino de la redistribución de los logros económicos entre la población. Entre 1945 y 1975 el capitalismo desarrollado pudo elevar el nivel de vida promedio de la población. Sin embargo, desde 1973 el crecimiento de los salarios se estancó y el aspecto redistributivo del régimen de acumulación se transformó radicalmente. (...)

Las siguientes décadas estuvieron marcadas por una desigualdad creciente y la transferencia de recursos desde las clases más bajas hasta los más privilegiados de la pirámide social.

El cuarto frente en el que el capitalismo ha fracasado es quizás el más importante. La red de instituciones que proporcionan estabilidad al capitalismo es compleja y desempeña muchas funciones.  

Pero quizás el apoyo decisivo lo recibe de la idea de que capitalismo, democracia y libertad son criaturas que nacieron en el mismo nido. La verdad es que en ocasiones el capitalismo no ha tenido más remedio que respetar el sistema democrático, pero cuando se ha sentido fuerte ha escogido el camino de la violencia y la represión. Ese fue el destino de Allende y de Mossadegh.

A veces al capital le ha resultado costoso agachar la cabeza y aceptar esquemas de redistribución y garantías de mayor seguridad social y libertad de asociación para la clase trabajadora. 

Por eso de la Gran Depresión emerge el estado de bienestar. No fue una concesión graciosa de la clase capitalista. Pero una vez que el capital recuperó sus fuerzas, la democracia pasó a segundo plano. Las decisiones políticas se toman ahora por las élites de las corporaciones, bancos y otros agentes de los mercados financieros.  (...)

Por la vía electoral no se puede cambiar la desigualdad o alcanzar un nuevo estado de bienestar. Las elecciones son el camuflaje perfecto para disfrazar la explotación y degradar a los ciudadanos al nivel de simples consumidores (aunque cada vez con menor poder de compra).

El triunfo enfermo del capitalismo reside en haber eliminado a la oposición para mantener operando un sistema disfuncional y a todas luces injusto. Pero ese éxito marca al mismo tiempo el principio del crepúsculo. Si alguna vez lo fue, hoy el capitalismo ha dejado de ser el soporte de una sociedad democrática, justa y estable."                   (Alejandro Nadal, Jornada, 22/11/17)

Marine Le Pen: "Quiero defender a las mujeres francesas”. Una de las claves del éxito del resurgimiento de la extrema derecha en el continente es su versión del feminismo... cousas veredes.

"Quiero defender a las mujeres francesas”. Esta es una frase de Marine Le Pen, líder del Frente Nacional –FN–, partido de extrema derecha que llegó a la segunda vuelta de la presidenciales este año. Defender a las mujeres significa aquí defender a las “auténticas francesas” –nacidas en suelo francés, blancas, no judías ni musulmanas.  (...)

Una buena parte de la extrema derecha, sobre todo la que cosecha éxitos electorales en Europa, ha cambiado mucho desde la emergencia del fascismo y el nazismo en los años 20-30 del pasado siglo, y ha hecho esta transformación con mujeres al frente y en gran medida gracias a nuevos enfoques de los temas femeninos.

 El fascismo se renueva –se “feminiza” podríamos decir, si con ello queremos hablar de la visibilidad de las mujeres en los partidos– y lo hace para adaptarse a los nuevos tiempos y preocupaciones.

Además de Marine Le Pen –y su sobrina Marion Marechal–, los partidos ultras tienen muchas mujeres en primer línea. La noruega Siv Jensen encabeza el Partido del Progreso, Pia Kjærsgaard es una de las confundadoras del Partido Popular Danés y Alternativa para Alemania llevó a Frauke Petry como cabeza de lista hasta hace muy poco. 

Este partido además, en la actualidad tiene a una diputada y responsable de cuestiones económicas que es abiertamente lesbiana y feminista: Alice Weidel.   

En realidad, todas podrían encarnar valores similares a los defendidos por un tipo de feminismo, el neoliberal, que autoras como Nancy Fraser critican: meritocracia, emprendedurismo e igualdad de oportunidades. 

Mientras los partidos y organizaciones que representan estas políticas alientan medidas y valores abiertamente reaccionarios. Incluso muchas veces, apoyan medidas contra los derechos de las personas LGTBI –como el matrimonio igualitario– o los derechos reproductivos de las mujeres.

Todas ellas están contribuyendo a cambiar la imagen y el estilo de la ultraderecha europea, a hacerlo más aceptable para la mayoría o, al menos, a atraer a más mujeres, incluso a jóvenes. Sin duda, una de las claves del éxito del resurgimiento de la extrema derecha en el continente. Al menos, de una parte. Como fenómeno relativamente novedoso y en evolución, no sabemos cuál será la forma definitiva que adoptará.

Pero es un tema clave sobre el que vale la pena reflexionar porque en muchos países, aunque los ultras todavía no ganen elecciones, sí consiguen determinar la agenda de un manera clara, incluso moviendo las posiciones de otros partidos –no necesariamente de derechas– sobre temas clave para los derechos humanos y la propia definición y existencia del proyecto europeo.  (...)

Lo que diferencia a la extrema derecha actual en Europa occidental con respecto al neofascismo es un cambio de discurso donde se produce una redefinición de su ideario en términos postmodernos. 

En unas sociedades que han sido transformadas por las luchas por los derechos civiles, donde las conquistas por los derechos de la mujer son mayoritariamente aceptadas, la ultraderecha está obligada a cambiar sus postulados si quiere prosperar. 

Al igual que sus homólogos norteamericanos, su novedad proviene de que adaptan las teorías de la izquierda –sobre todo de las conquistas de los movimientos post mayo del 68– a los moldes de la extrema derecha. Esto supone copiar el esquema de pensamiento y discurso de la nueva izquierda, para adaptarlo a su marco ideológico para ser más competitivos electoralmente. 

En este sentido, la posición respecto a los temas feministas –derechos reproductivos, desigualdad laboral, etc.– en la extrema derecha europea varía según los países. En general dependen de la configuración interna de los propios partidos donde siempre se tienen que producir negociaciones con los sectores más tradicionalistas.

 Así como de la capacidad de establecer una cierta hegemonía de los feminismos existentes. Por ejemplo, en Escandinavia, la posición de la extrema derecha hacia la mujer es mucho más avanzada y cercana a un feminismo liberal, por presión política y cultural del entorno. 

En el caso de Francia, la transformación del FN se produjo tras el ascenso de Marine Le Pen que asegura haberse apartado de una línea más "tradicionalista" y católica. Hace unos años, criticaba los abortos realizados "por comodidad”, sin embargo hoy esquiva el tema. 

De hecho, ha sostenido una contienda al respecto con su sobrina Marion Marechal que representa al ala dura del partido y que es contraria al aborto. Además, Le Pen, como hemos visto, adopta el discurso de la defensa de los derechos de la mujer como pretexto de su islamofobia, lo que le funciona para conseguir voto femenino que ha aumentado considerablemente respecto al del FN original.

Es posible que una parte de la extrema derecha europea siga reivindicando la maternidad y el hogar como destinos “de la mujer” contra algunas conquistas del feminismo. Sin embargo, la nueva ultraderecha lo hace con nuevos argumentos. Por ejemplo cuando usa la propia tradición teórica o los debates dentro del feminismo como hace Alain de Benoist, uno de sus intelectuales. 

Hay un buen tipo de feminismo, que llamo feminismo identitario, que trata de promover valores femeninos y mostrar que no son inferiores a los masculinos”. Para Benoist, se tiene que afirmar la igualdad de la mujer partiendo de una desigualdad esencial. “No somos iguales pero valemos lo mismo”, dicen los jóvenes neonazis del Hogar Social de Madrid. 

Aquí usan argumentos de un feminismo esencialista de la misma manera a cómo hacen con la raza o la cultura: “somos de diferentes culturas, respetemos las diferencias” –que lleva implícito un “como somos distintos, cada uno en su país”. En este caso, los argumentos “feministas” no se utilizan para reivindicar más igualdad o más derechos, sino para dejar a cada uno en su lugar, incluso si eso significa un papel subordinado. 

Ya que somos diferentes, valoremos las cosas “de las mujeres”: la maternidad, el cuidado del hogar… o “las mujeres no tienen que asumir roles masculinos y competir con ellos”. Es decir, argumentos que en realidad maquillan su racismo y su machismo. La ultraderecha es supremacista, abomina de la igualdad.

 Los partidos de ultraderecha renovada son un fenómeno nuevo en la política europea y están basados en las nefastas consecuencias sociales del envite neoliberal que han puesto en crisis a las izquierdas europeas. Las fuerzas progresistas necesitan un nuevo modelo conceptual que les permita ofrecer respuestas a la altura. 

Estamos en un momento de transición histórica. A la derecha liberal –ahora neoliberal– le llevó 40 años reinventarse, y la nueva ultraderecha es producto de 30 años de redefinición. La izquierda parece que apenas ha empezado a actualizar sus postulados y está encontrando algunas dificultades para ello. 

Adoptar un feminismo antirracista radicalmente igualitario dirigido a todas y no solo a las que tienen posibilidades de romper “el techo de cristal” podría ser un buen comienzo. Así como incidir en las luchas materiales de las que menos oportunidades tienen, de las que están obligadas a dedicarse al cuidado y que tampoco encuentran oportunidades fuera del hogar porque ahí solo les esperan los peores trabajos. 

Porque, y aunque pueda parecer paradójico, ¿acaso no son ellas unos de los principales objetivos de los partidos ultras?"              (Nuria Alabao, CTXT, 06/12/17)

La crisis del pequeño comercio: más de 10.000 autónomos bajan la persiana en 1 año...

"Más de diez mil persianas son muchas persianas, aunque el estruendo social que supone bajarlas en las puertas de las tiendas apenas se oiga. Son, concretamente 10.738, las que han echado en un año los pequeños comerciantes autónomos, un sector en declive en España tras perder casi 100.000 efectivos en una crisis cuyos supervivientes se enfrentan a un reto inesperado: competir con unas plataformas de logística y comercio electrónico decididas a llevarse por delante al tendero del barrio.

El pequeño comercio, según los datos de Ministerio de Empleo, entró en la crisis del otoño de 2008 con 432.719 autónomos que fueron menguando hasta los 348.844 de 2013 antes de iniciar un breve repunte con los brotes verdes (353.448 en 2014) previo a una progresiva nueva merma de casi 20.000 en los tres años siguientes: 350.047 al cierre del tercer trimestre de 2015, 344.827 un año después y 334.089 en septiembre de este año. (...)

"La idea parece que es acabar con un sistema comercial tradicional para que las grandes estructuras que operan a través de plataformas obtengan grandes beneficios", explica Eduardo Abad, secretario general de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), que llama la atención sobre "el reparto social de ese beneficio cuando se están reduciendo los trabajadores por cuenta propia y ajena en el comercio".

El volumen de negocio del pequeño comercio, del que hay que descontar gastos (incluye salarios), impuestos y cotizaciones para calcular la ganancia, cuando la hay, se redujo en más de 27.000 millones entre 2008 y 2015, periodo en el que cayó de 240.661 a 213.134, un 11,1%, según indica la Estadística de Productos en el Sector Comercio del INE (Instituto Nacional de Estadística).

Sin embargo, menos de dos tercios de ese volumen de negocio corresponden al comercio tradicional, a la tienda del barrio y del pueblo, que en 2015 movieron 134.741 millones (un 63,2%) en 2015 con un desplome de casi 34.000 en siete años. Otras fórmulas como el autoservicio lograban avances notables al crecer de 61.100 a 65.852 en ese mismo periodo.  (...)

El comercio tradicional retrocede en todos los sectores, con caídas destacadas tanto en la alimentación (de 22.648 millones de euros anuales a 19.609, un 13,5%) como en los establecimientos no especializados tipo colmado (de 36.617 a 30.321, un 17,2%) y también, aunque en menor medida, en los que sí lo están (de 73.576 a 72.756, un 1,2%). 

Entre estos últimos el descenso es especialmente visible en el caso de las tiendas de tecnologías de la información y la comunicación, que perdieron un 29% de su mercado al caer su facturación de 8.333 a 5.921 millones.  (...)

"El principal medio que tiene el pequeño comercio para mantenerse, y para seguir haciendo habitables los pueblos y las ciudades, es formarse y especializarse", señala Abad, que apunta que, "sería un error intentar competir con las mismas armas que utilizan las plataformas y las grandes superficies". "Debe apostar por la calidad y la proximidad –anota-, porque no hay nada que hacer en cuanto a la cantidad y a los precios".

En este sentido, el pequeño comercio y la hostelería se están viendo directamente afectados, como buena parte de las pymes y algunas grandes empresas, por los acelerados cambios que se están dando en el sector de la distribución al por menor, entre los que destacan dos.

Por una parte, la irrupción de nuevas empresas de reparto que ofrecen un medio de contacto con el consumidor, entre las que destaca la de ciclistas Deliveroo, y, por otro, las estrategias de grandes plataformas como Amazon, a la que UPTA acusa de practicar el ‘dumping’ con el objetivo de “romper el techo de los precios de reparto” para “rebajar el precio del transporte por debajo incluso de su precio de coste, con el fin inmediato de eliminar empresas competidoras en el sector”.

Mientras tanto, Francisco Aranda, presidente de UNO, la patronal de la distribución y de la logística, reclama "un pacto de Estado para el reparto del e-commerce y la distribución urbana de mercancías, que siente las bases de un reparto sostenible y eficiente en la ciudad y sirva de guía para los ayuntamientos en el diseño de sus ordenanzas municipales" mediante "normativas y ordenanzas supramunicipales de carácter armonizado".

 UNO reclama un registro de los vehículos que se dedican al reparto, así como regular “las denominadas plataformas de economía colaborativa” que operan en ese sector, para reducir “la creciente competencia desleal” y el intrusismo, desarrollar “un calendario de restricciones en la ciudad realista y aplicable por las empresas” y, paralelamente, “favorecer la distribución de mercancías a comercios y restaurantes en horario no convencional”.  (...)"            (Eduardo Bayona, Público, 06/12/17)