21.4.17

Deutsche Bank, el desplome de un mito alemán... a causa de 46.000 millones de derivados, 12 veces el producto interior bruto de Alemania

"Avaricia, provincianismo, cobardía, inmadurez, mentira, incompetencia, arrogancia. Son sólo algunos de los adjetivos que un memorable reportaje del semanario alemán Der Spiegel, publicado hace pocos meses, dedicó al Deutsche Bank (https://goo.gl/P5SOQP). 

 El mayor banco alemán, que durante buena parte de sus 146 años de historia ha sido la encarnación misma de la ética protestante en el sistema bancario, se está ahora precipitando hacia un abismo del cual, al final, sólo podría salvarlo el gobierno de Berlín y, por tanto, los contribuyentes alemanes. (...)

El 2 de febrero pasado se dieron a conocer los resultados del cuarto y último trimestre de 2016: 1.900 millones de pérdidas netas. El conjunto de 2016 ha tenido como resultado, en cambio, 1.400 millones de euros de pérdidas, lo cual, comparado con los números rojos de los 6.800 milones de euros del 2015, parece hasta una buena noticia. 

Pesan en particular los gastos congelados, y en parte ya efectivamente desembolsados, por la implicación en cerca de 6.000 causas legales a escala global. En mayo de 2016 llegó una multa “record” de 2.500 millones de dólares de las autoridades estadounidenses y británicas, que acusan al Deutsche Bank de haber manipulado los  tipos de referencia del Libor, Euribor y Tibor, en los que se basan los costes de los préstamos interbancarios, pero también las hipotecas nuestras, de los ciudadanos corrientes.

La marca ha quedado, sin embargo, pronto superada: en vísperas de Navidad pactó el pago de 7.200 millones de dólares con el Departamento de Justicia norteamericano para cerrar el capítulo de las sanciones sobre títulos garantizados por las hipotecas subprime, las grandes protagonistas de la crisis financiera que estalló en 2007-2008, de la cual estamos pagando todavía las consecuencias. Apenas se difundió la noticia del pacto, las acciones del Deutsche Bank subieron un 4% en pocas horas. Los mercados, se dice, “han lanzado un suspiro de alivio”. 

Dos meses antes, de hecho, las autoridades de los EE. UU. habían amenazado con una sanción de 14.000 millones de dólares que el banco no habría podido pagar de no haber sido justamente mediante una intervención estatal in extremis de compleja actuación, dada la inminente campaña electoral para las generales de septiembre de 2017 y las nuevas reglas europeas sobre rescates bancarios.

Los percances del coloso bancario alemán continúan sin pausa también con el nuevo año: el 31 de enero llegó una nueva multa, por un total de más de 630 millones de dólares, de las autoridades norteamericanas y británicas por haber permitido a clientes rusos reciclar cerca de 10.000 millones de dólares, transfiriéndolos a Gran Bretaña y de allí a Chipre, a Estonia, Letonia y otros países.

No hay paz, por tanto, bajo las dos torres gemelas de Frankfurt. Pero ¿por qué? ¿Cómo ha sido posible todo esto? La meticulosa reconstrucción histórica del Spiegel identifica sobre todo un periodo en el cual, dentro del banco, algo hay que se rompió para siempre: los fabulosos años noventa, cuando el banco comenzó a avergonzarse de ser alemán, provinciano, de Wolfsburg, Munich, Stuttgart o Nuremberg y quiso actuar a la americana, ganarse un sillón en primera fila en Wall Street, disputar los primeros puestos del mundo en el trading de instrumentos financieros a colosos como Goldman Sachs o Morgan Stanley. 

(...) el Deutsche Bank se ha transformado progresivamente en un comisionista de títulos cada vez más complejos, al igual que los gigantes americanos, pero sin tener ni la historia ni los recursos humanos para ello. A medida que se han acercado al Olimpo de las finanzas internacionales, los directivos del banco se han visto cegados por sus mismas ambiciones y anestesiados por decenas de millones de euros en  incentivos.

 Al podio internacional de la banca de inversión nunca se han subido o se han aupado sólo brevemente. Ahora, la suerte está echada y no se puede volver atrás.  El Deutsche Bank camina como un zombi en medio del vado, entre un sueño americano que se ha convertido en una pesadilla y una supremacia alemana como banco para sostén de las empresas de la que no queda más que un bonito recuerdo. 

En la panza tiene el zombi 46.000 millones de derivados, 12 veces el producto interior bruto de Alemania. En realidad, explica el banco e informa el Financial Times (https://goo.gl/ye76it), sólo una pequeña parte de estos títulos sería peligrosa. Se trata de los llamados activos de Nivel 3, sin liquidez al no poder valorarse en precios de mercado. 

Tendrían un valor en conjunto de 31.000 millones de euros, nada comparado con los 46.000 millones de dólares totales, pero, así y todo, equivalentes al 70% del patrimonio “core” del banco. En realidad, nadie sabe valorar con certeza cuánto valen verdaderamente los derivados del Deutsche Bank. Y no sólo los del Nivel 3. (...)

Entretanto, el banco va pasando con todos los parabienes una prueba de “stress” europea tras otra, logrando a contabilizar – gracias a las ayuditas del BCE y a operaciones no ultimadas todavía, como la venta de una cuota de 4.000 millones de euros a la banca china Hua Xia (https://goo.gl/i6sRKZ). Y en cualquier caso, es conocido, las pruebas de “stress” son para los créditos, no para la montaña de derivados u otros títulos más o menos tóxicos en el balance (https://goo.gl/6fGq7M). 

El Deutsche Bank zombi podrá continuar presentándose a los exámenes europeos sin que nunca le pregunten el capítulo que no se ha estudiado. Los clientes y los mercados ya lo han suspendido desde hace tiempo."                    (Mauro Meggiolaro  , Sin Permiso, 10/04/2017)

El riesgo de pobreza relacionado con el mercado de trabajo aumenta... los hogares con menores tienen mayor riesgo... la pobreza es una característica del hogar no individual... pues vaya con la recuperación

"(...) En la época de crisis los ingresos fijos de una pensión han sido un salvavidas. Los niños en cambio han sido los más perjudicados: su riesgo de pobreza entre 2005 y 2015 pasó del 29% al 34%. 

Los menores implican de hecho uno de los indicios más claros de exclusión para un hogar. “Todos los hogares donde hay presencia de menores tienen mayor riesgo”, dice Francisco Lorenzo, coordinador del equipo de Estudios de Caritas.  (...)

El fin de la crisis tampoco ha reducido de momento el riesgo de exclusión porque el empleo que se crea es malo: “Hay creación de empleo, pero es precario y con mucha rotación laboral, y el riesgo de pobreza relacionado con el mercado de trabajo aumenta”, dice Florentino Felgueroso, autor del estudio ‘Población especialmente vulnerable’. 

El problema con el empleo no es de salario, sino de temporalidad: “En 2014 había más de 6 millones de personas que aun trabajando habían ganado una renta inferior al salario mínimo”, dice Felgueroso. Eso ocurre porque aunque su sueldo esté por encima del salario mínimo, trabajan menos de 10 meses al año o solo media jornada.

La pobreza es una característica del hogar, no individual. Los hogares monoparentales son los más vulnerables: la mitad están en riesgo de exclusión, y su número aumenta. Otros hogares con mayor riesgo son las familias numerosas —parejas con tres hijos o más— y los hogares con tres adultos y algún hijo a su cargo.  (...)

La tormenta explosiva suele producirse cuando coinciden varios factores. Padres o madres solteras que alternan trabajos temporales con el desempleo. Hogares donde conviven más de dos personas de origen extranjero, con salarios bajos y trabajo escaso.

La métrica elegida por Eurostat para medir la pobreza es la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE). La estadística contabiliza las personas que cumplen al menos una de estas tres condiciones: tener ingresos bajos, vivir en hogares donde escasea el empleo o sufrir privaciones materiales severas.

La primera condición, la más común, es una forma de pobreza relativa: incluye personas con ingresos familiares por debajo del 60% de la mediana (por ejemplo, una madre soltera que ingrese menos de 10.400 euros netos al año o una persona que vive sola y gana menos de 8.010 euros). La segunda condición señala hogares donde falta empleo, porque sus miembros en edad de trabajar pasan temporadas desempleadas o con media jornada. 

Las personas con problemas suelen reunirse en los mismos hogares para aprovechar sus recursos, pero eso no implica que salgan del riesgo de exclusión. Una familia con dos hijos que ni estudian ni trabajan podrían estar en riesgo de exclusión aunque sus padres tengan ingresos suficientes: los hijos están usando el hogar de refugio.

La tercera condición es quizás la más grave: incorpora a las personas que, con independencia de sus ingresos, sufren privaciones como no tener lavadora, no poder comprar carne o tener dificultades para pagar los recibos o el alquiler. En total un 29% de las personas en España están en riesgo de pobreza o exclusión social.

 Un 22% tiene ingresos bajos, un 12% poco trabajo y un 6,5% sufre privaciones. En los dos primeros casos España está entre los peores países de Europa; en el más grave —las privaciones– está en cambio por debajo de la media y lejos de los peores países, como Bulgaria, Rumania o Grecia, donde la cifra supera el 20%.  (...)

Karima y Dris tienen seis hijos de 9 a 14 años. No trabajan desde hace años. Reciben una ayuda de 400 euros y otra de 200 por ser familia numerosa. Son los únicos ingresos fijos de la casa. Dris recoge chatarra en días sueltos y ahora llega la temporada del espárrago.

Karima se dedica cada día a buscar recursos: “Mi trabajo es buscar. Antes no conocía muchos sitios. Ahora sé todo. Hay que buscarse la vida poco a poco. Estoy acostumbrada, ya está”, dice.

 Cada mañana va a Caritas con sus tápers a buscar comida para tres. En el supermercado de Caritas compra algo para cenar. Hay productos básicos: leche, legumbres, aceite a precios rebajados. La trabajadora social le ayuda con los extras: “Hay muchas ayudas. Hay una tarjeta de Mercadona de 50 euros para comprar carne, pescado”.

Pagan 400 euros por una casa de alquiler de 4 habitaciones en Guadalajara. El dueño les permite pagar los gastos cuando pueden: “Es muy bueno”, dice Karima. (...)

Karima no tiene grandes quejas: “No tengo ningún problema. No está bien, bien, bien, pero tenemos para comer y dormir gracias a Dios”, dice.  (...)

Su mayor esperanza -quizá la única- es que sus hijos estudien tanto como puedan: “Yo no quise estudiar de pequeña. Pero ahora estoy todo el día detrás de ellos para que hagan los deberes. Y mi marido también”, dice. Karima sabe: la falta de estudios es un detalle clave en las personas en riesgo de pobreza. (...)

A Noelia Casado, sevillana, psicóloga de 35 años y con un hijo de cuatro, se le cruzó la crisis en 2010 y, desde entonces, lucha por sortearla con un camino propio. Está segura de haber encontrado una salida, pero aún está verde y el espacio sociocultural que ha creado con su hermana, denominado La Sin Miedo, solo le genera por ahora entre 500 y 600 euros al mes.

 De ahí, tiene que pagar 250 euros del piso que comparte con otra madre y su hijo y los gastos habituales de cualquier familia. Todavía tira de ahorros y de ayudas familiares, pero está decidida a ganar la batalla.  (...)

“Trabajamos más de ocho horas y hacemos equilibrismo todos los días para conjugar la vida familiar con el empleo y con nuestras propias necesidades sociales. Hay días que hacemos 20 euros de caja, pero compensa. Este espacio es como un hijo”, concluye orgullosa.  (...)

En casa de Francisco Yselguez viven 11 personas: sus padres, dos hermanos, una cuñada, su sobrino y su mujer y tres niños. Solo tiene trabajo fijo el hermano de Francisco, que llegó de Venezuela hace 13 años. Es en una empresa pequeña de construcción, que ha sobrevivido a la crisis porque “hacen de todo”, según Francisco.

Los once viven en una casa de unos 120 metros en las afueras de Guadalajara, que les cuesta 450 euros de alquiler. El padre recibía una pensión en Venezuela, pero ha dejado de cobrarla.

Francisco, de 31 años, llegó hace 4 y trabaja días sueltos en una empresa de logística a través de una ETT. Gana unos 40 euros en 8 horas, de 14h a 22h. Cuando se levanta no sabe si ese día tendrá que ir a trabajar. Son tantos en casa que si no va uno al comedor social a buscar comida, va otro.

En Venezuela, Francisco se sacó la licenciatura en Física. Para homologarlo en España necesita tres asignaturas que intentará cursar por la UNED, pero no será fácil: “Aquí para una persona que gane el servicio mínimo es difícil costearse la universidad. Aquí es gratuita entre comillas, porque tienes que pagar unas tasas”.  (...)

Franciso cree que si logra un empleo estable podría incluso irse por su cuenta: “Si yo encontrara un trabajo, podría independizarme fácilmente. La situación no está tan mal”, dice. "             (Kiko Llanero, Jordi Pérez Colomé, El País, 03/04/17)

El “filibusterismo” de la medicina privada: la central de compras de Ribera Salud (B2B Salud) está acusada por haber cobrado comisiones a proveedores de material sanitario pagado con dinero público

"A la hora de comparar la gestión sanitaria privada y más concretamente el comportamiento de las concesiones tipo Alzira versus la gestión directa por la Administración (GDA) podemos fijarnos en tres grandes indicadores. (...)

El primer indicador fue más bien el axioma que justificaba la implantación del modelo: la gestión del riesgo. En el modelo Alzira, una U.T.E. privada fue la responsable de la construcción de un hospital y a cambio recibió la gestión de todos sus servicios durante un plazo determinado de tiempo a cambio de un pago capitativo. (...)

Ya comentamos anteriormente que esta transferencia de riesgo deviene falsa. En la Comunitat Valenciana esta falacia se puso de manifiesto cuando hubo que rescatar a la concesión con un segundo concurso siguiendo la máxima de “too big to fall”

En todos los casos de modelo PFI (Private Financing Initiative), donde la Administración ha tenido que actuar como red de seguridad, y ya hay unos cuantos ejemplos (UK, Madrid, Alzira), el beneficio de las empresas privadas prevalece sobre el interés general merced a un blindaje contractual tan intrincado como opaco. (...)

El segundo indicador (y el actualmente preponderante) es el económico. Esto es, si la gestión privada puede ser más eficiente ahorrando dinero a las arcas públicas. (...)

El mantra que no deja de repetirse desde hace muchos años, sobre todo por parte de los defensores del modelo Alzira, nos dice que la gestión privada ahorra un 20% respecto a la GDA. Y solo con este dato se intenta justificar la expansión del modelo sin ir más allá.

 El premio Nobel de Economía Ronald Coase dijo que “si torturas suficientemente los datos, estos te dirán lo que quieras”. Este caso no es ajeno. Creo que ya ha quedado claro que para controlar el gasto sanitario en un modelo capitativo la clave es no solo reducir el coste unitario de cada hospitalización sino también reducir su número.

 Lógico, puesto que de nada sirve reducir el coste unitario de un proceso si este aumenta desmesuradamente. Siguiendo esta máxima es de recibo citar el trabajo realizado en 2009 por S. Peiró y R. Meneu sobre eficiencias relativas del Modelo Alzira y que resumiremos en la siguiente tabla.


 Ya sabemos de dónde sale el consabido mantra. El coste por ingreso en las concesiones es un 18,4% inferior a los centros GDA, si bien ambos modelos son prácticamente idénticos a nivel de gasto hospitalario per cápita. Es más, ese gasto por habitante es un 7,5% mayor en las áreas gestionadas por concesiones que en las GDA.

 El coste por hospitalización puede ser más económico en los modelos de concesión, pero existe un mayor porcentaje de ingresos hospitalarios (división de los costes fijos entre un mayor número de unidades) y por tanto un mayor gasto por habitante que al final es el indicador relevante para el financiador público. Por lo tanto vamos a ir desterrando del subconsciente colectivo la idea de que “la privada es más barata”. 

 (...)  podríamos aventurarnos a decir que el modelo PFI es una mera deslocalización de la sanidad pública donde la empresa traslada su producción a un país (la concesión) en el que las condiciones laborales y las remuneraciones (entre otras decisiones de impacto como el control del almacén o el manejo de su central de compras) las dicta ella misma sin injerencias de ningún tipo. El equivalente sanitario a llevarse el taller textil a Bangladesh.

El grado de “filibusterismo” ha sido tal que la propia central de compras de Ribera Salud (B2B Salud) está en el punto de mira de la Fiscalía Anticorrupción al haber cobrado comisiones a proveedores de material sanitario pagado, eso sí, con dinero público (en este caso prótesis, exentas de los gastos de la concesión).

 Se estima que en los seis años de funcionamiento de dicha central, los beneficios obtenidos mediante esta “mordida” han podido llegar a los 3,3 millones de euros. “Saqueo a las arcas públicas” para unos, “contabilidad creativa” para otros.

Todo esto no es algo nuevo. Ya en 2014, el Panel de Expertos sobre Formas Efectivas de Invertir en Salud de la Comisión Europea cuestionaba la rentabilidad del Modelo Alzira. El informe publicado destacaba que “después de más de 14 años de funcionamiento no hay información clara y disponible para evaluar los resultados económicos y sanitarios de la experiencia” y advertían que “las derivaciones a otros centros y la posible falta de control en los procedimientos de pago interhospitalarios son un punto clave en el acuerdo per cápita que tiene que ser cuidadosamente evaluado”.

De ahí que insistamos en que la atención sanitaria debe evaluarse en función de la calidad recibida. Es el famoso tercer indicador. El más olvidado, el que debería ser más importante y el más complejo de recoger y analizar. Si la información comparativa de eficiencia la disponemos con cuentagotas, los indicadores de resultados en salud entre modelos son cuasi inexistentes. 

Hay poco escrito y lo poco que hay es siempre de ámbitos muy reducidos o concretos (p.ej. centros de hemodiálisis privados vs. públicos) donde la gestión privada normalmente obtiene peores resultados que la GDA en tasas de Mortalidad General y Específica. Como era de esperar, la explicación a este hecho siempre recae en la gestión del personal sanitario: más escaso y con menor formación en los centros privados. (...)

Entonces, ¿no podemos saber qué modelo es el que más aconsejable?, ¿o al menos conocer sus fortalezas o debilidades? Mucho me temo que después de casi 20 años de modelo Alzira no se han hecho los deberes simplemente por conveniencia, y así no se han desarrollado los elementos de juicio que nos permitan discernir las bondades de cada una de las opciones. 

La dificultad intrínseca y la falta de transparencia a la hora de encontrar información rigurosa, la complejidad a la hora de acometer una comparación objetiva entre dos entes tan diferentes y la aparición de otros factores que no se han tenido en cuenta a la hora de la evaluación cómo el entorno administrativo, las condiciones laborales o la labor supervisora del financiador han sido lastres muy pesados para realizar una tarea que debería haber sido definida y monitorizada de antemano dada su importancia.

Todo indica que la decisión de implantar un modelo PFI en la Comunitat Valenciana en 1999 fue puramente política y por tanto será una decisión puramente política la necesaria para desmantelarlo.(...)"                 (Enrique Rodríguez-Borja, CTXT, 05/04/17)

Cuando emprender te arruina la vida: "Me desahuciaron y no tenía ni para un bocadillo"

"Cuando llegó la crisis, en España empezó a instaurarse la filosofía del discurso emprendedor, que en los últimos años nos ha traído un vaivén de altas y bajas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). 

Este discurso se nutre de frases como 'Si quieres, puedes', 'Sal de tu zona de confort', 'Persigue tus sueños' o 'El único fracaso es no intentarlo'. Sin embargo, de poco sirven estas frases en la vida real cuando tu proyecto fracasa y debes afrontar las consecuencias. (...)

 La narrativa emprendedora suele estar incompleta. Los emprendedores que triunfan cuentan los ingredientes de su éxito allá donde van, pero los que fracasan suelen dar el silencio por respuesta. ¿Qué pasa cuando una persona fracasa con su proyecto y se enfrenta a las deudas, a los proveedores, a Hacienda o incluso a la pérdida de su casa? (...)

1) "Me desahuciaron y sigo endeudado"

Antonio [nombre modificado], que prefiere mantenerse anónimo por el motivo que conoceremos al final de esta historia, es un (ex)periodista albaceteño de 44 años que en su momento trabajó en dos gabinetes de prensa y en una agencia de comunicación. 

Su aventura emprendedora comenzó en febrero de 2012, cuando la agencia en la que trabajaba cerró y dos de los clientes le pidieron seguir llevándoles la comunicación 'online' por algo más de 1.000 euros mensuales, con lo que no necesitaba inversión inicial. Dicho y hecho: se dio de alta como autónomo y empezó a trabajar para ellos.

Tardó poco en aumentar el volumen de clientes: "A finales de 2012, ya facturaba lo suficiente y monté la empresa". Apenas un año después, a finales de 2013, Antonio tenía 12 clientes y cuatro empleados en su firma, que era rentable y no tenía un euro de deuda.

 Pero un cliente 'distraído' encendió la mecha: "A mediados de 2013 nos hizo un encargo de más de 200.000 euros, hasta teníamos que contratar a tres personas nuevas. Yo tenía muchas dudas, así que firmamos un contrato con un calendario de pagos y los intereses en caso de que se retrasasen".

Pero todo salió mal: "Era un proyecto de un año, y a los nueve meses nos dijeron que se cancelaba todo y cerraban la empresa, y solo nos habían pagado 36.000 euros". De la noche a la mañana, entre los encargos sin pagar, las nóminas y los despidos que tenía que afrontar, Antonio se encontró con una deuda cercana a los 250.000 euros.

"No tenía ni para pagarme un bocadillo"

Fue entonces cuando todo se vino abajo: "Era una deuda inasumible, me pongo nervioso solo de recordarlo. Pedí dinero a varios familiares para despedir a toda la plantilla y poder pagar sus indemnizaciones. Ese fue el comienzo del infierno: "No solo tenía que seguir con mi trabajo, sino aumentar la facturación para poder pagar deudas. 

Debía dinero al banco, a Hacienda, a algunos exempleados y a un par de proveedores pequeños a los que no podía dejar con el pufo. Tenía un sueldo normalísimo, 1.600 euros mensuales, pero me lo quité para ir pagando. Con 41 años recién cumplidos, puse en venta el piso con el que estaba hipotecado, me fui a casa de mis padres y empecé a trabajar 16 o 17 horas diarias".

"Lo peor no era la carga del trabajo", asegura, "sino la ansiedad. Raro era el día que conseguía dormir más de tres o cuatro horas; estaba agotado, pero con una ansiedad que no le deseo ni a mi mayor enemigo. Era imposible estar bien emocionalmente, pero tenía que trabajar y salir a vender. Recuerdo haber ido a reuniones habiendo dormido una o dos horas, era insoportable".
Tenía que elegir entre pagarle el café a mi cliente y comer yo... Imagínate lo que hice (...)

Antonio siguió trabajando y sufrió hasta dos embargos de su cuenta bancaria por parte de Hacienda. Empezó a trabajar de camarero los fines de semana y a finales de 2016 se trasladó a Madrid para trabajar de recepcionista en un hotel: "Para que mis jefes no se enterasen del embargo de Hacienda, volví a pedir dinero para pagar esa deuda.

 Ahora vivo en un piso compartido, trabajo ocho horas en el hotel y en cuanto puedo sigo haciendo encargos para clientes. Tengo 44 años, tú me dirás si esto es vida. Yo soñaba con formar una familia, pero ya me puedo ir olvidando".

Por suerte, su actual jefe le ha echado un cable: "Desde el principio nos llevamos muy bien, así que un día se lo conté. Se ha portado genial conmigo: me adelantó dos meses de sueldo, y, cuando tenemos poco trabajo, me dice que me vaya a casa o me deja trabajar en el hotel. Los que no saben nada de esto son mis clientes: si me sacas en el reportaje, por favor, no pongas mi nombre real".

A día de hoy, Antonio sigue trabajando entre 16 y 17 horas diarias. En su ordenador tiene la misma hoja de Excel con las deudas que aún mantiene y las que, por suerte, va liquidando: "Todavía debo algo menos de 100.000 euros. Si todo va bien, me los habré quitado de encima a finales de 2019 o principios de 2020". (...)

2) 11 años para una deuda de seis cifras

En 2001, el emprendedor Javier Echaleku abandonó su trabajo en Inditex y montó por su cuenta una empresa de diseño y producción de calzado. Al principio no le fue mal, precisamente: "En esos años, llegamos a facturar más de cuatro millones de euros, pero a los cuatro años nos pegamos un trompazo de tres pares de narices". Tras la quiebra técnica, "cada socio asumió una parte de deuda, la mía era de seis cifras".

Javier tenía dos opciones: "O intentaba afrontar la deuda personal o abandonaba, que era lo que muchos me recomendaban. Abandonar implicaba cerrar la empresa, declararme insolvente, dejar de existir para los bancos y asumir que nunca más tendría nada en propiedad. Algunos incluso me recomendaban irme del país, ya que en cuanto tuviese trabajo me embargarían la nómina".

 Optó por lo primero: durante (demasiados) años, diseñó una hoja de Excel con todas las deudas. Se buscó un trabajo por cuenta ajena, se sumergió en la austeridad más absoluta y, muy poco a poco, empezó a ir tachando deudas a medida que las iba liquidando.

Pero la cosa tenía que acelerar: "Con un sueldo no podría asumir todos los pagos, necesitaba más dinero", así que en 2008 montó Kuombo, la empresa que nueve años después les da de comer a él y a sus cerca de 15 empleados. "No ha sido un camino fácil", reconoce.

 "Hemos estado a punto de cerrar tres veces. Hay veces que te planteas tirar todo por la borda y abandonar". El infierno de Javier acabó el pasado 30 de marzo: "Ese día pagué el último recibo del último préstamo del último banco. Ahora sí: ya soy totalmente libre". La recomposición le ha llevado nada menos que 11 años.  (...)

3) Embargada, endeudada y parada

Rocío también nos pide que ocultemos su nombre real. Esta arquitecta de 31 años decidió lanzarse a la aventura empresarial en 2014, tras haber trabajado de manera precaria para tres estudios de arquitectura. En su caso, contaba con una dificultad añadida: "En el primero estuve siete meses como falsa autónoma, así que cuando emprendí ya no tenía tarifa reducida, pagaba 264 euros al mes de cuota".

Su posición, asegura, nunca fue demasiado buena: "Salía a vender mucho, pero pillé una época en la que no salían demasiados proyectos. Tuve un cliente bueno al que hice un encargo de 12.000 euros, pero lo demás eran cosas muy pequeñas". Pese a todo, intentaba ser constante: "Había calculado ser rentable a partir del primer año, así que el banco me dio un préstamo de 10.000 euros para ir tirando".

 Pero se equivocó: "No remontó para nada. No paraba de trabajar, así que no tenía tiempo de salir a vender. Lo intenté con un comercial externo, pero en la arquitectura tienes que salir tú a vender, no mandar a otro, y yo no tenía casi tiempo".

La parada de la actividad le llegó a finales de 2015: "Hacienda me embargó la cuenta y avisó por carta a tres de mis clientes, así que mi imagen profesional cayó bastante. Acabé esos proyectos, pero ya no me encargaron más. Decidí que eso era insostenible: no tenía ingresos, no podía seguir endeudándome, ningún familiar podía dejarme dinero y estaba totalmente deprimida", reconoce.

A día de hoy, la situación de Rocío es más que precaria: "Sigo con la cuenta embargada por Hacienda y al banco aún le debo 4.000 y pico euros. Además, estoy en paro". Le preguntamos cuándo (cree que) podrá quedar libre de deudas: "No tengo ni idea. Solo de pensarlo me pongo a temblar. Me apunto a todas las ofertas de Infojobs, LinkedIn y demás, pero vete a saber. Estoy desesperada".

4) "Rehipotequé mi casa para no cerrar"

Juan Luis Polo es un emprendedor conocido en el sector digital español gracias al éxito de su empresa, Good Rebels (antes llamada Territorio Creativo), pero no siempre fue así: en este tiempo, se enfrentó a un casi inevitable cierre, al rehipotecado de una casa y a una depresión por parte del propio emprendedor. 

Territorio Creativo nació en 1997 y a mediados de 2001 tenía cerca de 30 empleados. Sin embargo, entre 2001 y 2002, las empresas 'puntocom' cayeron en picado y con ellas se llevaron casi todos sus proyectos.

"Ahí nos dimos con la famosa ley de Pareto: el 80% de lo que facturábamos venía del 20% de clientes, y la mayoría cerraron", nos cuenta. "Estuvimos un tiempo aguantando el tirón gracias a préstamos familiares, de bancos... pero a los ocho meses estábamos prácticamente quebrados. Solo pudimos reunir dinero para despedir a la gente. El agujero tenía nombre y apellidos: 240.000 euros".
Añadimos la casa al capital social de la empresa para empezar a pagar las deudas

Sin financiación y rozando el concurso de acreedores, Juan Luis y su mujer tuvieron que tomar una decisión: "Acabábamos de pagar la hipoteca de la casa en la que vivíamos con nuestros hijos, así que la rehipotecamos y la añadimos al capital social de la empresa para empezar a pagar las deudas y recuperarnos. Lo pasé muy mal y se lo hice pasar muy mal a mi familia. Todo esto te genera un nerviosismo que te supera. Lo que más me quitaba el sueño era volver a tener ganas de salir adelante y hacer crecer la compañía".

Por suerte, la cosa pudo remontar: "Reorientamos toda nuestra estrategia, nos pusimos a vender como locos (cosa que no habíamos hecho antes) y allá por 2005 teníamos la empresa aún con deudas, pero ya encaminada". Sin embargo, en 2009 la empresa tuvo un retraso puntual en el pago de nóminas, lo que desembocó en una crisis reputacional y en que a Juan Luis le diagnosticaran una depresión.

 Por suerte, el apoyo psicológico y familiar (especialmente de su mujer, a la que llegó a dedicar un artículo en su blog) hizo que superase el bache. Con el tiempo, la compañía siguió yendo para arriba: "A partir de 2010 pegamos un subidón y lo hemos mantenido hasta ahora. Pero las deudas seguían ahí: algunas las terminamos de pagar cuando crecimos definitivamente". (...)"                (El Confidencial, 17/04/17)

Francia se prepara para las elecciones del malestar europeo. Las sociedades comienzan a rebelarse contra sus élites... se manifiestan los síntomas de sociedades con ganas de largarlo todo

"Lo del próximo domingo en Francia es más que la primera vuelta de unas presidenciales que se decidirán el 7 de mayo. Esta presidencial es una prueba de lectura general sobre el fenómeno de la mundialización desgraciada, el concepto del joven politólogo francés Thomas Guénolé.

 Se trata del malestar social y nacional ante los cambios fundamentales acumulados desde hace más de una generación por una globalización al servicio del dinero que atraca a sectores sociales y ámbitos geográficos enteros. Han tenido que pasar casi diez años desde el inicio de la gran crisis del capitalismo neoliberal para que la bestia despierte.

Las sociedades comienzan a rebelarse contra sus élites. Desde Filipinas hasta Estados Unidos, pasando por el Brexit y las pequeñas novedades en diversas naciones europeas, se manifiestan los síntomas de sociedades con ganas de largarlo todo. 

Es una situación que desconcierta a la clase política y a los expertos a su servicio: los mecanismos existentes de organización y funcionamiento de la vida social parecen agotados. Ante esa realidad aparecen personajes destructores como el filipino Rodrigo Duterte y el americano Donald Trump. Aparecen también intentos de continuar con lo mismo a base de meros cambios de figuras.

En las elecciones francesas están los dos escenarios: la ruptura destructiva de Marine Le Pen, y el aparente cambio para continuar con lo mismo del exministro de Economía del presidente François Hollande, Emmanuel Macron. Lo más probable es que ambos panoramas electorales no impidan, sino que profundicen, la crisis sistémica. 

Pero hay un tercer camino, hasta ahora frustrado en Europa, y que se va a medir a partir del domingo en Francia: la aparición de liderazgos transformadores que recojan ese amplio sentir de revuelta y lo dirijan hacia vectores constructivos altermundistas.

Bernie Sanders fue la oportunidad perdida en Estados Unidos. Syriza fracasó por miopía y fue derrotada. Podemos se quedó en un ambiguo medio camino enredado en instituciones sin mayoría o con reducido poder local.

 En el Reino Unido asoma Jeremy Corbyn, e Italia se inquieta con tanteos en la misma dirección. Ahora es la hora de que la Francia Insumisa, el movimiento del republicano social-ecologista Jean-Luc Mélenchon, pase el mismo examen.

Los cinco años de Hollande han tenido el mérito de la clarificación. Parecen haber convencido a amplios sectores de la sociedad francesa de que el Partido Socialista era de derechas. Las tenaces protestas contra su reforma laboral de la pasada primavera estuvieron lejos de ser un levantamiento nacional.

 Sin embargo, más de un 60% de los franceses las apoyaron en las encuestas. Ahí está reflejada la mayoría social de la transformación constructiva que el domingo se medirá en las urnas. Ocurra lo que ocurra, la corriente transformadora parece haberse puesto en marcha en Francia, el país que, por su potente tradición social y la intensidad de su malheur (descontento ), está en el mismo centro de la crisis europea. Pase lo que pase, las elecciones francesas no serán desenlace, sino inicio. Y todo apunta a que ese inicio será agitado.  (...)

Poco a poco se diluyó la diferencia entre izquierda y derecha y también cierta idea de Europa, porque la integración europea fue siempre el marco de aquel programa común de las izquierdas y las derechas institucionales que fue vaciando la soberanía de Francia.

La mayoría de los franceses están hartos de la Unión Europea –en el 2005 votaron con un 54% contra los actuales tratados contenidos en la Constitución y se les ignoró–, pero, bien por encima del 60%, no quieren romperla sino transformarla. La actual eclosión política francesa es el resultado de todo eso. Y la consecuencia es mucha fragilidad.

Sea quien sea, el próximo presidente francés se impondrá con el 25% de los votos. En el mejor de los casos y gracias al sistema mayoritario, tras las legislativas de junio su gobierno contará con una engañosa mayoría en la Asamblea Nacional que tendrá en contra a tres cuartas partes del electorado. A eso se suma el hecho de la fragilidad personal de los cuatro presidenciables. (...)"                  (Rafael Poch , La Vanguardia, en Rebelión, 18/04/17)

20.4.17

La oposición a los centros de poder euroatlánticos nace de un creciente resentimiento en el llamado Sur Global... que traerán revueltas armadas, como la de los talibanes o el Isis, que recibirán apoyo de la población en los márgenes de nuestro sistema-mundo

"Vista desde Kabul, Bagdad, Damasco, el Cairo o Tripoli, Europa parece distinta. No tiene el rostro tranquilizador de quien invoca y promueve democracia, justicia y derechos, sino el amenazante de quien, para mantener los propios privilegios, está dispuesto a todo.

 También a la guerra, la directa, con las tropas sobre el terreno, las fuerzas especiales o los bombardeos aéreos, y la indirecta, con la venta de armas, el apoyo logístico a las coaliciones internacionales o de países propicios, la complicidad con regímenes sanguinarios y represivos.  (...)

Paul Rogers. Catedrático  emérito de Peace Studies en la universidad británica de Bradford, experto en seguridad global, firma recurrente en Opendemocracy, Rogers publicó hace algunos meses Irregular Wars. ISIS and the New Threats from the Margins

 Es un libro útil, nuevo en su enfoque, porque hace lo que pocos han hecho hasta ahora: sitúa el éxito de grupos armados no estatales, como el Estado Islámico, en una perspectiva a largo plazo, en la que la economía política cuenta más que las ideologías, los desequilibrios y las contradicciones del sistema de relaciones internacionales más que el radicalismo islamico.

Rogers mantiene una tesis clara, y preocupante: sostiene en efecto que los grupos armados que no son de Estado – de los talibanes en Afganistán al Estado Islámico en Irak y Siria, de Boko Haram en Nigeria a Al Shabaab en Somalia, de los naxalitas [guerrilla maoista] en la India a los maoistas en Nepal – se han de ver no como una causa, sino como sintomas de las patologías estructurales de nuestro sistema-mundo, del cual es Europa protagonista.

 Para localizar la matriz de estas patologías, Rogers parte del fin de la Guerra Fría y de la consiguiente transición al modelo único de mercado libre. Una transición que ha generado riqueza, crecimiento y bienestar para una parte numéricamente significativa (mil quinientos millones de personas) pero, en todo caso, minoritaria de la población mundial. Dejando atrás, en los márgenes, al resto del planeta. Esos “márgenes” en los que nacen las nuevas revueltas armadas.

Para Paul Rogers el grupo de Al Bagdadi representa “un tipo de movimiento que se volverá cada vez más corriente en las próximas dos o tres décadas: una revuelta de los márgenes al interior de un sistema global caracterizado por una serie de elementos que  alimentan un conflicto que dominará las relaciones internacionales, a menos que se afronten las causas estructurales”. 

Y aun más: en las próximas décadas “se desarrollarán nuevos movimientos sociales de naturaleza esencialmente anti-elitista, que recibirán apoyo de la población en los márgenes”. 

Según los contextos, podrán arraigar en diferentes ideologías políticas, fes, identidades étnicas, nacionales o culturales o en una compleja combinación de estos elementos, pero su característica común será “la oposición a los centros de poder existentes”, sostiene el autor de Irregular Wars.

 Una oposición que nace de un creciente resentimiento, sobre todo en el llamado Sur Global, donde la “revolución de las expectativas crecientes”, ligada a la escolarización masiva de los años 60 en adelante, se ha traducido, empero, en una “revolución de espectativas frustradas”, que discurre paralela a la idea de que el fin de la era colonial ha dejado como herencia solamente la consolidación “de un sistema económico y comercial que era, y sigue siendo, extremadamente ventajoso para Occidente”.

La combinación de las tendencias sistémicas de exclusión y las de polarización de la riqueza propias del modelo económico neoliberal, y los efectos cada vez más evidentes de la crisis ecológica del planeta, están llevándonos directamente a un riesgo global inédito, mucho más realista que el presunto choque de civilizaciones entre Occidente y el mundo islámico: la entrada en una “edad de las insurgencias”, “una atmósfera global de fragilidad, inestabilidad, violencia creciente y guerras irregulares”. 

Para el sistema euro-atlantico, y para Europa, el desafío es enorme. Porque, recordaba hace años el sociólogo Wolfgang Sachs, “no se podrá salvaguarda la biosfera sin despedirse de la  posición de hegemonía del Norte en la política mundial”.

 Para hacerlo, habría que reconocer que la civilización euro-atlántica debe su desarrollo a circunstancias históricas únicas, “la explotación de la cesura económicamente y ecológicamente decisiva entre economía orgánica y economía mineral”. Esa cesura, de la que brotó la Revolución Industrial, es irrepetible. 

Desde que la hegemonía que se deriva de ello ha comenzado a chirriar bajo los pies, Europa reacciona de manera desordenada. En lugar de construir las bases para una nueva transición – que substituya  una economía omnívora en recursos por otra que sepa respetar el metabolismo de materiales con la naturaleza, y que reequilibre los desequilibrios globales – se encomienda a un viejo instrumento herrumbroso: la guerra, la politica reducida a ejercicio de la fuerza, a dominio y atropello. Por usar los términos adoptados por Paul Rogers, es el “paradigma del control”, ese paradigma que ve la fuerza militar como garante último garante de la seguridad mundial.  (...)

  Con la guerra contra el terrorismo, entonces, ha venido a menos toda la modernidad jurídica, substituida por la lucha del bien contra el mal. Pero Afganistán, Irak, Libia están demostrando que ese  “bien” ha alimentado el “mal”. El “paradigma del control” es obsoleto, ineficaz, controproducente. 

La unica vía verdaderamente eficaz va en la dirección opuesta: construir un escenario global post-militarista y “una concepción de un orden mundial basado en una geopolítica no violenta”, para decirlo con Richard Falk. Europa podría indicar un nuevo rumbo. Pero persiste en los antiguos, en las viejas esquizofrenias que a los ojos de los “otros” le hacen aparecer amenazante. 

Vista desde Kabul, por ejemplo, Europa no tiene el rostro tranquilizador de quien promueve democracia, justicia, derechos sino el deshonesto y  tartufesco de quien ha arrancado un acuerdo-horca al gobierno de Kabul: dinero para la reconstrución para el desarrollo a cambio de la repatriación del “exceso” de  migrantes afganos. Porque es que Afganistán es seguro, se dice. Pero los soldados europeos todavía están allí."                (Giuliano Battiston  , Sin Permiso, 11/04/2017)

El efecto psicológico de ser pobre, a pesar de madrugar cada día para ir a trabajar, puede ser incluso más devastador que el desempleo de larga duración. Para la inmensa mayoría de la población el futuro simplemente no existe...

"“Calles desiertas, playas atestadas”. Una fotografía de portada en el periódico La Vanguardia ilustraba este titular el 15 de abril. La imagen gráfica correspondía al día anterior, cuando la ocupación de los hoteles alcanzaba el 85% en Barcelona, un porcentaje cinco puntos superior al de 2015.(...)

Otra idea de la realidad puede encontrarse en el “Informe sobre el Estado Social de la Nación” de 2017, publicado por la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales de España. El documento revela su orientación en la pregunta del subtítulo –“¿Nos están robando el futuro?” y más todavía en la respuesta: “Una sociedad dual instalada en la precariedad”. 

Cuestiona por ejemplo que indicadores oficiales como el crecimiento del PIB, la creación de empleo o la reducción del número de parados retraten la realidad en la que vive la mayoría de la población.
La crisis ha pauperizado a la población. Entre 2009 y 2015 se ha producido una caída continua en la renta media de las familias.  (...)

La tendencia menguante implica que en este sexenio la renta media por hogar haya descendido en un 13,16% anual (3.953 euros). Pero la merma en las rentas tampoco es homogénea, puede establecerse una gradación. 

La franja de población más afectada son los cerca de 700.000 hogares que carecen de cualquier ingreso, cifra que según el informe se mantiene estable desde 2012. Son cerca de 1,3 millones de personas que viven en la pobreza, y con posibilidades muy reducidas de abandonar esta situación, pese a las “oportunidades” de la recuperación económica.  (...)

El informe de 2017 destaca las situaciones de pobreza que conviven con la cacareada bonanza macroeconómica. Así, la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2016 apuntaba la cifra de 1,7 millones de parados de larga duración, el 41,5% de los desempleados; y más de un tercio de los hogares se enfrentan a dificultades/muchas dificultades para llegar a fin de mes. 

Componen otra subcategoría de damnificados por la crisis aquellos que no han caído en la pobreza, pero podrían hacerlo ante cualquier circunstancia. La Encuesta de Condiciones de Vida del INE pone cifras a este sector de la población: 18,5 millones de personas (casi cuatro de cada diez) se declaran incapaces para afrontar gastos imprevistos. (...)

4,2 millones de trabajadores tienen firmado un contrato temporal (el 27% de los asalariados), mientras 2,7 millones de personas (el 14,6% de las personas ocupadas) desarrollan empleos a tiempo parcial; Asimismo en 2015 España encabezaba, junto a Chile y Polonia, los porcentajes de temporalidad en el empleo de los países de la OCDE, y “con salarios muy por debajo de lo necesario para cubrir las necesidades más básicas, son las características del empleo en España en 2017”, subraya la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales. 

Tan es así que los ingresos de seis millones de trabajadores (el 34,4% de los asalariados) se sitúan por debajo del Salario Mínimo Interprofesional y del umbral de la pobreza (8.011 euros anuales). “Para la inmensa mayoría de la población el futuro simplemente no existe, y toca aferrarse a cualquier ‘alternativa’ que nos permita vivir el día a día”, añade el informe de la asociación.

(...)  Uno de los años clave para medir los desequilibrios de renta fue 2015, pues teóricamente se recuperaron las tasas de empleo. Sin embargo, ese año 70.000 personas emigraron –según las cifras oficiales- en busca de oportunidades en el extranjero. 

Además en 2015 cerca de 700.000 hogares carecían de ingresos y ocho millones de trabajadores no alcanzaban los mil euros brutos al mes. En el otro lado de la escala social habitaban los millonarios, que en España aumentaron en 2015 más que en ningún otro país de Europa. Fueron 15.000 nuevas fortunas, un 8,4% más que en 2014, según el Informe Mundial de Riqueza de 2016.

¿El panorama es consecuencia de dinámicas inevitables, de un sistema económico asimilable a una “ley natural” o del inapelable mejor de los mundos posibles? Los directores y gerentes de Servicios Sociales niegan las tres opciones.

 Es el efecto de “decisiones políticas que se han adoptado antes y durante la crisis; la clave es de carácter ideológico: hablamos de la filosofía ultraliberal imperante que establece que no hay ‘alternativa’”. Pero no sólo se trata, ni principalmente, de estadísticas. El periódico El Confidencial recogía en febrero de 2017 el testimonio de Carlos, uno de los millones de ciudadanos a los que se sacrificó durante la crisis.

 “El efecto psicológico de ser pobre, a pesar de madrugar cada día para ir a trabajar, puede ser incluso más devastador que el desempleo de larga duración; este último tiene al menos la esperanza de encontrar un empleo.

 El trabajador pobre, en cambio, ya tiene una nómina y no ve qué otra cosa puede hacer para escapar de la miseria”. En muchas ocasiones sólo queda recurrir a los últimos mecanismos de supervivencia: 789.6672 personas percibieron rentas mínimas de inserción en 2015, una cifra récord y superior en un 28% a la del año 2014. (...)"                   (Enric Llopis , Rebelión, 17/04/17)

Hace falta primero un lugar en el que se deben reunir todas las categorías sociales. Y cuando vienen las mujeres es la revolución...

"(...) En Argelia ya en 1988 había jóvenes marginales que salieron a la calle. Jóvenes sin oficio, sin vínculos sociales, que no representaban más que una marginalidad enfurecida. El Ejército disparó contra ellos. Hubo 500 muertos. 

Y nos dimos cuenta de que en las universidades había un movimiento incipiente para apoyar la revuelta de los jóvenes. Si los universitarios se hubiesen unido a los jóvenes de la calle… En Historia no se puede decir “si”, eso no existe. 

Lo que pasó es que cuando la Universidad se organiza para unirse a la calle, el poder argelino emprende una reforma fundamental y pone fin al partido único. Así siega la hierba bajo los pies de los manifestantes, que vuelven a la universidad y se dicen: Hemos ganado.

Después vinieron las elecciones, la victoria de Frente Islámico, el golpe de 1991, la guerra civil… y seguimos ahí. ¿Por qué en Túnez sí hubo revolución?

La primera virtud de la revolución es reconstituir lo que podemos llamar un pueblo. Que se compone de todas las clases sociales. En Túnez, en Sidi Bouzid, donde hubo esa inmolación por el fuego, al principio nadie se movía. 

Yo estaba en Túnez ese día, y dije a mis amigos, que eran el corazón de la resistencia contra [el dictador Zine El Abidine] Ben Ali, mujeres y hombres a los que daban palizas en la calle… ¿habéis oído que ha pasado algo grave en Sidi Bouzid? Y me dijeron: Pero si todos los días pasa algo grave. Pero resulta que ese día era diferente.

¿Qué era diferente?

Cuando vimos la primera imagen fuerte, todos los abogados, en sus trajes, salieron a la calle a apoyar a los jóvenes de Sidi Bouzid. Ahí se desencadenó algo. Mis amigos militantes no lo pudieron prever. Ningún intelectual lo preveía. 

Porque lo que se expresó en Túnez era un pensamiento nuevo, que no había salido de nuestro ‘background’ poscolonial, es decir de todo el trabajo de reflexión, de resistencia contra el régimen autoritario, militar, contra la religión, para instaurar la democracia, con un discurso que ya era viejo.

Porque resistencia contra el régimen ya lo había de antes, claro.

En los países árabes, es decir todo ese mundo, me entiendes, se instalaron regímenes autoritarios tras la independencia, y durante unos cincuenta años hubo movimientos de resistencia en estos países. Violentos o no, pero de resistencia. Y no solo como en Egipto con los Hermanos Musulmanes: hubo resistencia democrática, de mujeres, de intelectuales.

Pero el discurso en Túnez fue nuevo, dijo. ¿Qué cambió?

Los jóvenes que se rebelaron, que llevaron a cabo la revolución de Túnez, no dijeron: nos rebelamos por ser demócratas, por ser feministas, por la democracia directa o indirecta… todo ese vocabulario que teníamos.

 La revolución es de entrada decir No al poder que hay. Sin explicación ninguna. Si no dices No al poder que hay, sin pedir nada más, no hay revolución. Eso es lo inquietante. Porque la revolución siempre se abre hacia lo desconocido. Lleva a la persona a lo desconocido, no hacia un régimen. No es un cambio de régimen, es un cambio de naturaleza. Y eso en Argelia no ha pasado, y en Túnez sí.

Y luego llegaron los islamistas, algunas del exilio como Rached Ghannouchi, y se hicieron fuertes.

Antes de las elecciones, estaba en una conferencia con la respetada activista Khadija Cherif. Le dije: Khadija, si pasa lo mismo que en Argelia ¿qué haríais? Me respondió: Jamás anularemos las elecciones. Lucharemos dentro del marco de la democracia. Y lo que es impresionante es que la sociedad tunecina estaba estructurada para acometer la primera etapa de la democracia. Hoy se ve que eso era más difícil de lo que se pensaba. Pero eso no quiere decir que se haya perdido.

¿Y en Egipto? Parte el dictador, hay elecciones, los islamistas llegan al poder, se les deja gobernar… y llega el golpe.

En Egipto, a los islamistas los quieren sacar de la sociedad. Y así los convierten en víctimas y mártires. En lugar de ponerlos ante la responsabilidad de gobernar y de fracasar, y que los echara la sociedad por gobernar mal, como pasó en Túnez. Ahí, el partido Ennahda participó en el poder y perdieron después, porque demostraron que no saben gobernar, y sobre todo mostraron su rostro. La sociedad se movilizó, y está bien. En Egipto, la utopía islamista renace, y más fuerte que antes.

Gran parte de Egipto respaldó el golpe militar de Abdelfatah Sisi por oposición al islamismo.

Como en Argelia. También la sociedad argelina pedía a los militares tomar el poder [en 1991].

¿Porque pensaban que los islamistas son peores que la dictadura?

Sí, eso pensaban. Pero ahora se analiza: era un juego de los militares para dar miedo a la población, porque no querían la democracia. Hicieron lo posible para crear una situación en la que los argelinos dijeran: o los islamistas o los militares. Hicieron todo lo que pudieron para destrozar el movimiento democrático que había en medio. 

Era una estrategia magistral, magnífica, ofrecer este tipo de elección a los argelinos. Y los argelinos tenían miedo; yo también tengo miedo a los islamistas. Pero yo y mi partido político, el Front des Forces Socialistes (FFS), no estábamos a favor de anular las elecciones. Y hoy vemos que anular las elecciones era lo peor que se pudo hacer.

El drama fue inmenso, desde luego.

Sí: hubo 200.000 muertos. Y fue el fin de la democracia. Porque cuando el poder retoma el poder, primero ataca a los islamistas, pero luego ataca a los demás. Mientras atacaba a los islamistas, hubo quien dijo que era el primer golpe de Estado feminista del mundo. Porque los militares tomaron el poder en 1991 y no hicieron ninguna ley a favor de las mujeres.

 Dijeron que era contra los islamistas y especialmente contra la charia, pero no hicieron nada para darle credibilidad. ¿Por qué no hacían leyes de igualdad, para favorecer a las mujeres, la democracia? Decretaron un estado de emergencia que duró hasta 2010, 2014….

Tengo la sensación de que el partido islamista FIS ganó la guerra civil con 20 años de retraso.

Perdió la guerra política. En Argelia mataron políticamente a los islamistas y luego los invitaron a las esferas económicas y políticas. Les dan su lugar en la sociedad, se les da todo lo que piden: el estatus de la mujer, la pausa de oración, los cafés, se cierran cafés que sirven alcohol… Para hacer callar al FIS le dan lo que quiera en la sociedad civil.

La ley argelina respecto a las mujeres es aún peor que la marroquí en este sentido, más islamista.

No vale la pena comparar con Marruecos. El único país que realmente ha dado un paso importante es Túnez.    (...)

Túnez c’est different, como si dijéramos. ¿Cómo se explica?

Por dos factores: uno, que la sociedad civil tunecina nunca fue destruida por el régimen, ni por el colonial, ni por el independiente, el poscolonial, que siempre se alimentó de ella misma, y que ha dado a grandes pensadores e intelectuales. 

Y dos, que esta sociedad tenía algo que defender en materia de igualdad en derechos humanos. Eso es lo que ha permitido salvar la democracia en Túnez. Evidentemente, si los militares hubiesen tomado el poder cuando los islamistas ganaron, como en Egipto, estaríamos en la misma situación, que es peligrosa.  (...)

El poder siempre parece arreglarse con los islamistas.

Sí. Nasser hizo lo mismo, Sadat hizo lo mismo…

¿Nasser también?

Sí, es él quien empezó, todos han hecho lo mismo. Ben Ali no pudo porque en el plano internacional estaba ahí para defender oficialmente a las mujeres. Pero en los últimos tiempos, su yerno [Mohamed Sakhr El Materi] abrió una radio islamista [Zitouna], un banco islamista… en la última época de su vida se convirtió en islamista.

Volvemos a las mujeres… ¿es el contrapunto siempre?

Lo que me interesa es ver cómo las mujeres han sido moneda de cambio entre los movimientos islamistas y el poder militar, el poder de facto.

Entre los islamistas también hay muchas mujeres.

No todas las mujeres son feministas. Entre los partidos fascistas hay muchos hombres. No te rías.

No me río. Pero hablamos de mujeres frente a islamistas, un grupo que también incluye a mujeres.

Cuando los demócratas toman el poder, lo toman contra hombres que están contra la democracia. Y no está bien ¿no? Imponer la democracia a hombres que no la quieren. Y querer imponer la igualdad a mujeres que no la quieren, no está bien ¿verdad?

No he dicho nada de eso.

¿Crees que en España todas las mujeres son feministas? No me gusta nada cuando discuto de feminismo que me saquen a las mujeres que llevan el velo y están contra el feminismo. Claro que están contra el feminismo. 

Pero no tienen ningún derecho sobre mis derechos. Siempre que se trate de mujeres, se contrapone a las mujeres que no quieren el feminismo con las mujeres feministas. Cuando se habla de democracia, jamás se contrapone a los hombres que no quieren la democracia a los hombres que sí la quieren.  (...)

En los países musulmanes también hay quien busca protección en el propio Corán.

¿Por qué las mujeres veladas van con los islamistas? Porque les dan seguridad. En Argelia hay muchas mujeres en los movimientos islamistas. Si en un país el Corán te da más derechos que el país ¡estás con el Corán! Si la moral religiosa representa una manera de protegerse, estás a favor de la moral religiosa.

 En una situación catastrófica… Las mujeres islamistas, al principio, han encontrado en el islam derechos, se han visto respetadas. La sociedad argelina es peor que el islam. Es peor. Y dicen: Debes respetarme. Está en el Corán.

¿Y a dónde lleva eso?

¡No lleva a ninguna parte! Es lo que digo a las chicas jóvenes que se ponen el velo para poder salir a la calle. Vale, os veláis para poder salir, pero ¿para ir a dónde?

Parece una forma de adaptarse en lugar de rebelarse. ¿No valen los pequeños avances?

Sé que la ley reformadora que hace avanzar las cosas en pequeños pasos es muy importante, pero llega un momento en el hay que dar un salto, y si no se da el salto, no se llega a ninguna parte. El nivel de educación de las mujeres de Arabia Saudí es muy elevado. Su nivel económico es altísimo. Son mujeres empresarias, ricas. ¿Tienen lo que quieren? ¿Hay ahí un modelo que nos echa una mano, para que hagamos como ellas? No. No es el modelo que yo eligiría.  (...)

¿Y no se puede trabajar desde dentro de ese modelo religioso, reformando las normas, como piden algunas?

El modelo religioso no ha podido acompañar a las mujeres en ningún país del mundo hasta el final de la idea de la independencia y la igualdad. Hizo falta la ruptura, la revolución contra la Iglesia, para que la Iglesia se abra y que pueda haber feministas católicas.

 Porque el trabajo lo habían hecho las otras. La Iglesia católica, si tu la dejas hacer, querrá recuperar todo. Son los movimientos feministas los que han frenado a la Iglesia católica, no son las feministas católicas sino las feministas laicas. Y hoy se puede ser católica y feminista, sin problema. Porque las laicas llevan el combate.

¿No nos vale, pues, el ‘islam moderado’?

No necesitamos un islam moderado sino un islam valiente. Las mujeres y hombres que se quieren identificar como musulmanes – yo no: no quiero identificarme como musulmana aunque sea de familia musulmana, yo soy argelina ¿vale? – deben hacer un trabajo. 

La libertad no es elegir entre el velo y no llevar velo sino elegir algo distinto. Si eres musulmán, si llegas a la religión por tu libertad de conciencia no es lo mismo que si es porque tu padre es musulmán y tú respetas, tú obedeces al islam.  (...)

Lo que hace falta es una revolución interior. Coges los textos de Mohamed Arkoun, de [Rachid] Benzine, y son grandiosos, pero no han arraigado. Por eso, como feministas laicas, cuando se creó en Estados Unidos y Asia el movimiento Sisters in Islam, dijimos que tal vez fuese una solución, porque nosotras fracasamos; tal vez había que reivindicar la identidad islámica para combatir la desigualdad.

¿Lo que ahora se conoce como feministas islámicas?

No son las feministas islámicas. Ellas dicen: Somos musulmanas y queremos la igualdad. Mientras que las feministas islámicas dicen: Somos musulmanas, respetamos el islam, y en el islam está la igualdad, pero ponen la frontera de esta igualdad en el islam. Investigan, pero en cuanto el islam habla de la herencia, no la cuestionan. No cuestionan la poligamia. Hay mucho que no cuestionan.  (...)

La vía de Sisters in Islam ¿puede funcionar para hacer cambios profundos?

Pensábamos que quizás fuera la solución, luego reflexionamos: La piedra angular del feminismo intelectual es la deconstrucción de la condición de la mujer formada a través de la religión y el patriarcado. Y esta deconstrucción no se puede emprender desde dentro de la esfera religiosa. Hay que salir de ella. En la cuestión de igualdad y libertad hay un vocabulario que no se encuentra en los textos religiosos. Puedes encontrar la caridad, la complementaridad, la equidad…

 La palabra igualdad no les entra en la cabeza a los islamistas. En la conferencia de El Cairo sobre salud pública en 1995, ellos ganaron. ‘Ellos’ quiere decir el Vaticano, Irán, los países católicos conservadores, Argentina estaba en el grupo, yo los vi reunirse. Ganaron porque consiguieron eliminar del vocabulario de Naciones Unidas la palabra igualdad y la reemplazaron por equidad.  (...)

¿Tiene esperanzas?

Recuerdo un refrán que me sirve de guía. Es el título de un filme alemán y dice: En caso de gran peligro, el camino de enmedio lleva directamente a la muerte. Y estamos en esa situación. Necesitamos una ruptura. Necesitamos dar pasos fuertes. 

Porque en el otro bando nos afronta un enemigo que tiene una imagen muy fuerte, que tiene unidad, que tiene un proyecto. Si no tenemos unidad, no tenemos proyecto, no damos pasos fuertes, ¡nos comen! ¡Acaban con nosotras!"          (Entrevista a Wassyla Tamzaly , escritora, funcionaria internacional y feminista argelina, autora entre otros del libro "Mi tierra argelina". Sin Permiso, 28/03/17,

Dos candidatos, Le Pen y Mélenchon, apuestan por sacar a Francia del euro. ¿Qué pasaría? El momento post-Euro...

"Con la aparición de Jean-Luc Mélenchon entre los tres primeros  lugares (en la primera vuelta de la elección presidencial francesa) la cuestión de una posible salida del euro empieza a preocupar a los mercados financieros. Crece la brecha de los diferenciales entre Francia y Alemania y aumenta  la volatilidad de los mercados, sobre todo en torno a la deuda francesa.

Ahora hay dos candidatos (M. Le Pen y M. Mélenchon) que ponderan una posible salida de la moneda única. Así que tenemos que ponernos a pensar que pasaría en los primeros días de la presidencia de alguno de estos candidatos.

Antes de resolver la salida del euro, ambos candidatos proponen un nuevo escenario político; un referéndum para la Sra. Marine Le Pen y negociaciones por medio del “Plan A” en el caso de Jean-Luc Mélenchon. Estos escenarios son políticamente equilibrados. Respetan las convenciones de la democracia formal, pero ignoran realidades económicas y, sobre todo, no dan cuenta que los tiempos económicos y financieros son muy diferentes a los tiempos de la política.

Una posible referéndum

Supongamos que la señora Marine Le Pen , gana en la primera ronda y logra una buena posición, en la segunda vuelta. Es incontestable que la especulación se desatará, aunque sólo sea para tratar de influir en el voto de los electores.

Concretamente, aumentaran en las tasas de interés y se producirá una fuga masiva de capitales. Será imposible para M. Le Pen, suponiendo que sea elegida, controlar una situación que colocará a la economía de Francia en peligro.

Se conocen las soluciones: para evitar la fuga de capitales hay que implementar controles que impidan cualquier operación especulativa, haciéndolas muy costosas, pero NO se deberá penalizar los movimientos de capital normales no especulativos (importación y exportación y  turismo).

Frente al aumento de las tasas de interés, el Banco de Francia deberá refinanciar, a una tasa preferencial, la deuda pública y una parte de la deuda privada. Estas dos posibles medidas (que obviamente no son las únicas ) requieren:
  • Una ruptura, aunque sólo sea temporal, con los tratados y normas de la Unión Europea para controlar las fugas de capital.
  • Una ruptura con las normas de la Unión Económica y Monetaria y la denominada “zona euro” para permitir que el Banco de Francia juegue su papel.
Cuando el gobierno del nuevo presidente haya decidido recuperar el control (aunque sea temporalmente) del Banco de Francia (que es parte del “sistema europeo”) deberá suspender su dependencia del Banco Central Europeo o declarar que el  “euro” que circula en Francia ya no forma parte de la “zona euro”. Tenemos entonces, por necesidad, que salir de la zona euro, salida que podría ocurrir muy rápidamente.

La alternativa es que la señora Le Pen incumpla inmediatamente los compromisos de anunciados en campaña y declarará que no tiene la menor intención de dejar la zona euro.  Sin embargo, para  los mercados, y para los accionistas europeos (sobre todo para Alemania), este tipo de garantías no son suficientes. Ellos quieren compromisos concretos y vinculantes.

Por lo tanto, en una hipotética primera semana de presidencia, la Sra. Le Pen tendrá que elegir entre retractarse en un punto crucial de su programa ( lo que indudablemente la desprestigiaría ) o decidir actuar con la legitimidad de un presidente electo, tomando las decisiones necesarias para salvaguardar los intereses franceses , sin esperar el referéndum. A continuación, tendrá que echar mano a las medidas de emergencia establecidas en nuestra Constitución.

 Un ilusorio plan “A” 

Supongamos ahora que es Mélenchon quien es elegido. Él tratará de abrir una negociación (denominado plan “A”).  Este plan tendrá las mismas dificultades que el referéndum de la señora Le Pen. Puede que algo disminuidas, pero esto en absoluto es algo seguro. Además, deberá obligatoriamente afrontar la financiación de las medidas sociales que quiere aplicar. 

 Esto exigirá de acciones unilaterales y soberanas (de financiación) por parte del Banco de Francia provocando de inmediato una reacción violenta del Banco Central Europeo. Esta reacción tomará la forma de una ruptura entre Francia y la zona euro y, el NO reconocimiento del “euro francés”.

Hoy es más pertinente que nunca recordar el chantaje que el BCE aplicó con éxito contra Grecia. El Banco Central Europeo producirá en Francia un “corralito”, haciendo que el dinero sea rápidamente insuficiente, colocando la economía en un punto muerto. Al Banco de Francia no le quedará otra alternativa que convertirse en el único “prestamista de última instancia” para la economía francesa. Entonces de hecho estaremos saliendo del euro.

En un momento económicamente tan complicado y volátil , llamar a una asamblea constituyente será imposible o suicida.  Jean-Luc Mélenchon se enfrentará a la siguiente disyuntiva ; retrocede sabiendo que su destino será el de Tsipras (compartiendo su vergüenza) o por el contrario, hace frente a sus compromisos y se comportan como el Presidente legitimo de la V República, utilizando las  prerrogativas del cargo y de la Constitución.

También, estará enfrentado a otro dilema igualmente doloroso : abandona la mayor parte de su programa y se “entrega” a Alemania y al Eurogrupo o aplica llamado “B”. Sin embargo, para desgracia de sus promotores, el plan “B ” producirá los mismos desastrosos efectos para la economía  que explicamos en el caso de la señora Le Pen.

Si queremos preservar los intereses del pueblo francés NO hay dos maneras de salir del euro, hay sólo una. Todas las demás políticas conducirán al desastre.

El momento post-Euro

La idea de “negociar” durante meses antes de tomar una decisión parece completamente utópica y descabellada. La decisión estará en las manos de “el” o “la” Presidente en los días siguientes a su elección. No habrá espacio para la “finura” que enunciará la canciller Stresemann en 1920. Al revés,  los líderes del Eurogrupo y los líderes alemanes exigirán una capitulación total del Presidente francés.   (...)

El choque que tendría lugar no significaría , necesariamente ,que no vaya haber negociaciones. Estas podrían realizarse más tarde. Pero, para abrir un espacio de negociación es necesario que nuestros socios estén convencidos que para Francia la salida del euro es asunto irrevocable.  Habrá que implementar un mecanismo que haga imposible el retorno al Euro. La salida del Euro debe ser un hecho de la causa. 

Por otra parte, esta claro que una vez que Francia decida salirse del Euro, Italia nos acompañará, seguida rápidamente por España, Portugal y Grecia. Esto podría ser “el escenario para la negociación de la disolución de la zona euro” y de los contornos de la Unión Europea, incluso después de su disolución. En ese momento la cuestión de las alianzas será primordial.

Los franceses y sus líderes tendrán entonces un claro panorama de la forma “ de coordinación y cooperación” quieren promover en Europa. Una cosa es hablar de la “Europa de las naciones”, otra cosa es imaginar las instituciones que conduzcan a su creación.

Atrapados en la campaña electoral, la Sra. Le Pen y Jean-Luc Mélenchon no han tenido tiempo para imaginar realmente lo que ocurrirá en unos hipotéticos primeros días de su mandato. Más que cualquier otra cosa, el pueblo francés y sus dirigentes necesidad claridad en este punto."         (Jacques Sapir, Salir del euro)

Islandia obligará a las empresas de más de 25 trabajadores a demostrar que cumplen con la equidad salarial entre hombres y mujeres

"Ciento dieciocho años. Ese es el tiempo que había calculado el Foro Económico Mundial que tardarían las mujeres de los países occidentales en lograr la equiparación salarial con los hombres. Y eso suponiendo que la línea de progreso fuera siempre ascendente, algo que, dada la experiencia de los últimos años, es mucho suponer. 

De hecho, hay ya datos que demuestran que en los países más castigados por la gran recesión de 2008, como España, las mujeres están saliendo de la crisis en peores condiciones de las que entraron: con más precariedad, más temporalidad y mayor brecha salarial.  (...)

¿Debemos resignarnos a esta larga marcha que puede no tener fin? Islandia ha dicho que no. Y ha decidido dar una nueva vuelta de tuerca a la ya muy avanzada normativa en materia de igualdad, obligando a las empresas de más de 25 trabajadores a demostrar, mediante auditorías externas, que cumplen con la equidad salarial. 

El que las leyes obliguen a la igualdad no es suficiente. Islandia, en concreto, reguló la igualdad salarial hace más de más de medio siglo. Y sin embargo, las mujeres en la isla siguen ganando entre un 14% y un 20% menos que los hombres. Y eso, a pesar de que Islandia es uno de los países con legislación más avanzada en igualdad de género. Su legislación incluye la exigencia de cuotas en los consejos de administración, generosas ayudas para el cuidado de los hijos y largos permisos remunerados por maternidad y paternidad. 

Eso ha permitido que hoy casi la mitad de los parlamentarios sean mujeres, la tasa de ocupación femenina supere el 80% y que, gracias las cuotas obligatorias, casi la mitad de los asientos de los consejos de administración de las empresas estén ocupados por mujeres. Pero la brecha salarial se resiste. De ahí el empujón legislativo que acaba de aprobar. “La historia demuestra que si quieres progreso, lo debes forzar”, ha dicho Thorsteinn Viglundsson, titular de Asuntos Sociales e Igualdad.
No es solo una cuestión de justicia. 

Son muchos los informes que demuestran las ventajas de la igualdad. Aprovechar el potencial creativo y la formación de la mitad femenina de la población debería ser un imperativo económico inexcusable. Pero además, las empresas que practican la igualdad de género tienen ventajas competitivas que las hacen más exitosas. Quienes estén interesados en esta cuestión encontraran un amplio despliegue de datos en el Gender Equality Gobal Raport and Ranking de 1917.

En todo caso, Islandia siempre nos sorprende con iniciativas interesantes que por lo menos reflejan la valentía de una sociedad dispuesta a innovar también en cuestiones de gobernanza. Desde su forma de afrontar la grave crisis bancaria, a contracorriente de lo que se hacía en el resto de Europa, a la experiencia de encargar la reforma de la Constitución a un comité de 25 ciudadanos representativos de la sociedad islandesa elegidos por un sistema mixto de votación y sorteo."             (Milagros Pérez Oliva, El País, 19/04/17)

La planta automovilística que la Ford canceló en México por presiones de Trump, será construida por la firma china Great Wall Motor... avanzan los chinos, ocupando el "vacío" que está dejando Estados Unidos

"La planta que el coloso automotriz estadounidense Ford canceló en el estado de San Luis Potosí, centro-norte de México, será construida por la firma china del sector Great Wall Motor pero ahora se la disputan dos provincias de la región.

Originalmente la fábrica de la emblemática compañía estadounidense, que dio marcha atrás por presiones del presidente de Estados Unidos Donald Trump a principios de enero, supondría una inversión por 1.800 millones de dólares y crearía unos 2.500 empleos.

Ahora, la usina china podría invertir hasta 1.600 millones de dólares, aunque todavía no se estima la cantidad de puestos de trabajo que crearía, pero se cree que se aproximaría bastante a los que se generarían con Ford. (...)

En el municipio de Pesquería, el año pasado se instaló una planta del gigante sudcoreano KIA, inaugurada en septiembre de 2016, con una inversión de 3.000 millones de dólares.

Además, un equipo de funcionarios de la oficina de Turner fue despachado a Asia para convencer a inversionistas de China y Corea del Sur de establecerse en México.

Por ahora, Turner se reservó brindar algunos detalles del posible desembarco de la armadora china en México, que ocurre mientras otras multinacionales como Fiat Chrysler y Honda anticipan que podría retirar sus inversiones de México. (...)

El mes pasado, el consejero económico y comercial de China en México Zou Chuanming anunció la intención de su país de ocupar el "vacío" que está dejando Estados Unidos en México a causa de la política proteccionista de Trump.

De hecho, Chuanming señaló que su país se propone gestionar un Acuerdo de Libre Comercio (TLC) con México, luego que el Trump anunció que renegociará el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) por considerar que ha sido "injusto" para Washington e incluso habló la posibilidad de cancelarlo.

Entre otras cosas, el magnate acusa a México de "abusar" a través de este instrumento de la "buena fe" de Estados Unidos y "robarle empleos" e insiste en mencionar como prueba los 60.000 millones de dólares del déficit que mantiene México con su país.

México ha señalado sin embargo que está dispuesto a renegociarlo e inclusive que podría cancelarlo, a pesar de que en sus 23 años de vigencia ha triplicado el intercambio en la región.

Sin embargo, el presidente nunca se refiere al saldo negativo en la balanza comercial entre Estados Unidos y China, que es seis veces mayor, a pesar de que no existe ningún tratado entre ambos países, hacen notar analistas locales.

Chuanming afirmó que "existe voluntad para potenciar los intercambios" entre China y México, pero insistió en que "la falta de un TLC es una limitante".

China es el segundo socio comercial de México pero apenas aportó el 0,1% de la inversión extranjera directa entre 2013 y 2016 y es el número 30 en la lista de inversionistas foráneos. (...)

México y China han tenido algunos desencuentros como la suspensión de una licitación de un tren de alta velocidad entre la capital y la vecina ciudad de Querétaro, y un proyecto de un gran "mal" en el sureño centro veraniego de Cancún. Ahora, las perspectivas de mejoramiento de las relaciones económicas y comerciales son distintas con la llegada de Trump a la Casa Blanca. (ANSA)."               (Marcos Romero , Ansa Latuna)