22.1.18

¿Una crisis económica y financiera mundial antes de 2030? ¿Provocada por una crisis europea desencadenada por el hundimiento del sistema bancario italiano o alemán, o por la decisión de un país de la eurozona de volver a una moneda nacional?

"(...) Y en ese campo de la prospectiva podríamos encuadrar el libro “Vivement, aprés demain” (Pronto, pasado mañana) publicado en otoño de 2016, cuyo contenido ratificaba íntegramente su autor, el francés Jacques Attali (...)

En el referido libro, después de una breve historia de las variables del futuro, Attali renueva por completo su visión sobre los próximos quince años (2016-2030), a la luz del nuevo conocimiento acumulado en todos los campos, científico, demográfico, ideológico, geopolítico, artístico. 

Después de interrogarse en miles de lugares sobre las débiles señales que preparan el futuro con sus amenazas y sus promesas para el mundo.


Entre las amenazas que nos acechan, según esta investigación documentada, encontramos la crisis del sistema económico y financiero mundializado, cuyo punto de partida es claro.

 “En ausencia de un estado de derecho planetario, y  sin actor central capaz de compensar las insuficiencias del mercado, solamente se puede contar con la acción de los bancos centrales para compensar sus insuficiencias. En tal situación de desequilibrio, de la que todos los datos precedentes (que se acumulan en el citado texto) confirman su inevitabilidad,  un pequeño choque podría provocar un gran catástrofe


Del referido libro, reproducimos únicamente aquí unas líneas traducidas – apoyadas en fuentes que omitimos – sobre lo que denomina seis detonadores de una crisis económica y financiera mundial; y que creemos que merecen la atención de los lectores de este blog. 

Más precisamente, se describen seis chispazos que podrían prender fuego a la pólvora para una crisis global:


1.    En China, las burbujas de endeudamiento del sector inmobiliario, las grandes empresas públicas y entidades financieras no reguladas pueden explotar, arrastrando un crac brutal en las Bolsas chinas y una crisis del cambio mundial en razón de un a fuerte devaluación del yuan, en combinación con una revolución de palacio. 
En el peor de los casos, China cerrará sus fronteras y desencadenará una ola de proteccionismo; la producción industrial se hundirá, provocando una caída del precio de las materias primas y arrastrando a continuación toda la economía mundial a la crisis.


2.    Una crisis por la exacerbación del proteccionismo. Al enfrentarse a la competencia y a la recesión, un creciente número de países, y en primer lugar los Estados Unidos, se encerrarán en el proteccionismo y el soberanismo. 
En particular, la Unión Europea o los EEUU podrían ser tentados a encerrarse más aún, dado el miedo a verse sumergidos por una ola incontrolable de importaciones provenientes de Asia, o de migrantes de México, de Oriente Medio o del Sahel. 
Eso supondrá, si eso se convierte en algo muy significativo, una crisis mayor del comercio internacional y un hundimiento de la economía mundial.


3.    Una crisis europea podría también desencadenarse por un hundimiento del sistema bancario italiano o alemán, o por la decisión de un país de la eurozona, tras un referéndum,  de volver a una moneda nacional, arrastrando una fuga de ahorradores fuera de ese país. 
Aun así, la crisis no quedaría limitada a Europa y se convertiría rápidamente en planetaria. Eso podría venir muy rápidamente de Italia.


4.    El estallido de la burbuja gigante de las deudas de los Estados puede ser provocado las liquideces cuasi gratuitas e inyectadas masivamente por los bancos centrales. En todo caso, ese nivel de endeudamiento ya no es sostenible. Eso se traducirá en un alza espectacular de los tipos de interés y del nivel general de los precios. 
El riesgo es particularmente elevado en Japón, por razón de una monetarización ya muy avanzada y por la perspectiva de un déficit de la balanza estructural de pagos de aquí a cinco años, debida a la subida del número  de jubilados de la población (que tienen  que gastar sus ahorros para vivir); una crisis japonesa podría provocar un devaluación muy fuerte del yen, después afectar por contagio en el mundo entero a toda clase de activos gubernamentales y llevar a una avalancha hacia el efectivo y el oro, seguido de un hundimiento de la economía mundial.


5.    Una crisis financiera en los Estados Unidos, acelerada por la desregulación decidida por Donald Trump, podría desencadenarse por el hundimiento de un actor principal del shadow banking , que hubiera invertido en empresas industriales, estadounidenses o no, demasiado especulativas, llevando a un derrumbamiento del sistema financiero estadounidense y a una crisis mundial de una amplitud inigualada.


6.    Una crisis ligada al precio del petróleo podría ser desencadenada por un bloqueo del estrecho de Ormuz o el de Malaca, por acciones terroristas, campañas de piratería, o una acción estatal, que haría subir el precio del petróleo de modo duradero más allá de los cien dólares el barril, además con consecuencias devastadoras sobre la economía mundial.
Nadie puede decir cuál sería el coste de una crisis global, cada vez más probable, desencadenada por un u otra de esas seis chispas. 
Es en cualquier caso verosímil que se traduciría en un decenio, al menos, de recesión y de deflación. Una gran parte de la población  mundial vería estancarse o bajar su nivel de vida; en particular, la bajada de nivel de vida de las clases medias tendría consecuencias políticas y militares devastadoras: la democracia no resistiría.”


En el referido libro, tremendamente cartesiano, el autor llega a conclusiones radicalmente nuevas y sorprendentes sobre lo que nos espera y especialmente sobre lo que podemos hacer. 

Porque, aunque se acumulan muchos nubarrones en el horizonte, como el que hemos transcrito, no faltan los medios para construir el mejor de los mundos posibles, para el desarrollo de las personas, evitando que la dimensiones de la ira y de la furia, que documenta y analiza en el libro, se transformen en violencia global, escapando así de amenazas climáticas, del terrorismo y del suicidio tecnológico. 

Siempre que comprendamos, como apunta el autor, que la mejor manera de lograr eso, de ser feliz en un mundo sereno, consiste en ayudar a los demás a ser uno mismo, a reemplazar el egoísmo suicida por el altruismo lúcido. Y podamos alcanzar un futuro que es pasado mañana."                  (Juan Hernández Vigueras, Attac España, 23/12/17)

Lo que oculta el aumento del empleo en 2017. Estamos ante un modelo en el que la precariedad extiende sus largos tentáculos más allá del mercado de trabajo y afecta a la propia estructura social, a los modos de organizarnos como sociedad y la capacidad para poder planificar (o no) nuestros propios proyectos vitales... el tercer mundo a la vista

"Que se reduzca el desempleo y aumente el número de cotizantes a la Seguridad Social nunca pueden ser malas noticias en una economía que experimenta desde hace ya demasiados años una de las tasas de paro más altas de la Unión Europea.

Sin embargo, los datos con los que se ha cerrado el mes de diciembre en términos de afiliación a la Seguridad Social no dejan de ocultar realidades preocupantes (...)

Aunque solo sea en su dimensión cuantitativa hay dos notas que hay que señalar. La primera es que estos datos confirman la ralentización del ritmo de reducción del desempleo registrado con respecto a años precedentes. (...)

Esto es síntoma evidente de que la ralentización de la dinámica de crecimiento de la economía española empieza a impactar sobre el empleo de forma directa. 

Y la segunda nota está relacionada con el volumen de contratos que hubo que realizar para consolidar esa creación de empleo: más de 21,5 millones de contratos, de los cuales casi 19,5 millones fueron temporales -esto es, casi el 90%-, y el resto fueron indefinidos. Esto significa, expresado en otros términos, que en la economía española hay que firmar 74 contratos para consolidar un empleo en términos netos.

Pero es que, además, a pesar de que se firmaron 1.929.250 contratos indefinidos, el número de afiliados con contrato indefinido apenas aumentó en 300 mil personas en el año. O, dicho de otra forma, que para consolidar cada afiliado con contrato indefinido fue necesario firmar casi 7 contratos indefinidos.De estos datos de contratación se derivan una serie de consideraciones cualitativas que deberían hacernos repensar las categorías con las que analizamos nuestro mercado de trabajo y sus implicaciones no solo económicas sino especialmente sociales.

Y es que, por un lado, la contratación indefinida, que el Ministerio hábilmente trató de destacar como el principal dato en positivo dado que era la mayor de la última década, oculta realidades que desmitifican su identificación con la estabilidad en el empleo que se le supone y, consecuentemente, con el desarrollo de proyectos de vida dignos. En primer lugar, porque más contratos indefinidos no significan, proporcionalmente, más empleo indefinido a tiempo completo debido a que se categorizan como tales los indefinidos a tiempo parcial o los fijos discontinuos. 

En segundo lugar, porque la caracterización de los trabajadores con contratos indefinidos como la de un colectivo sobreprotegido frente al de los temporales ha ido dejando de tener sentido porque oculta realidades tan precarias como las que se dan entre estos; amén de que la reducción de las indemnizaciones por despido de la última reforma laboral unida a la elevada rotación, tal como pone de manifiesto el que solo uno de cada casi siete contratos indefinidos se acabe consolidando, también induce a su progresiva asimilación en términos prácticos.
En tercer lugar, porque firmar más de 21,5 millones de contratos en un año son muchos contratos para tan solo incrementar la afiliación en poco más de 600 mil personas o para reducir el desempleo en algo más de 290 mil personas. 

La principal lectura que cabe hacer de estos datos es, esencialmente, que la temporalidad del mercado de trabajo español trasciende la estacionalidad de nuestra estructura productiva, la desborda y se convierte en un rasgo estructural de la economía española. Si, como es el caso, otras economías que tienen estructuras productivas similares tienen tasas de temporalidad mucho más reducidas habrá que buscar las razones de la hipertrofia de la temporalidad española en factores distintos a los de nuestra estructura productiva (sin que quepa disculpar a ésta de parte de responsabilidad sobre dicha temporalidad). 

Se impone, entonces, buscar explicaciones, por ejemplo, en el ámbito de la cultura empresarial y la utilización fraudulenta de la contratación temporal para cubrir actividades de naturaleza fija y que, por lo tanto, deberían ser cubiertas por trabajadores con contratos indefinidos.

Y, en cuarto lugar, aunque la temporalidad haya sido siempre muy elevada, hasta el punto de que éste puede considerarse un rasgo persistente de nuestro mercado de trabajo, nunca como hasta ahora había venido de la mano de la precariedad en dimensiones distintas a la mera rotación temporal. Sin embargo, ahora el incremento de la temporalidad ha venido de la mano de una caída del salario medio en 2016, de la constatación de que España es el país de la UE en el que menos crecen los salarios, del incremento del porcentaje de trabajadores pobres y de la consolidación de la desigualdad.

La resultante es que temporalidad y precariedad comienzan a identificarse y constituir una limitante de fondo tanto a nivel económico, por su repercusión sobre la demanda interna, como a nivel social, por las disfunciones que introduce en una sociedad sustentada sobre el empleo como principal vector de inclusión social.

 Si a ello se le une que la alta rotación que se produce en el mercado de trabajo impide consolidar derechos al salir temporal o definitivamente nos encontramos con un mercado de trabajo con una alta flexibilidad de entrada y salida pero, al mismo tiempo, con una estructura de derechos vinculados al trabajo que elimina de forma casi automática los mecanismos de protección y seguridad reconocidos para las situaciones de desempleo o impacta dramáticamente sobre las futuras pensiones de esos trabajadores.

En definitiva, estamos ante un modelo en el que la precariedad extiende sus largos tentáculos más allá del mercado de trabajo y afecta a la propia estructura social, a los modos de organizarnos como sociedad y la capacidad para poder planificar (o no) nuestros propios proyectos vitales."                (La paradoja de Kaldor, 12/01/18)

La izquierda se desmoviliza. En torno a 1,7 millones del electorado progresista se refugia en la abstención o la indecisión

"La acusada pérdida de votos de Unidos Podemos no ha desembarcado en masa en el PSOE. Los socialistas han recuperado, según los datos de Metroscopia, en torno al 13% de los votantes del partido de Pablo Iglesias desde el pasado junio, pero hasta a un 21% del electorado de Podemos —que supondría casi un millón de votantes— no le convence en estos momentos ni su partido ni el de Pedro Sánchez. Se ha desmovilizado.

 Otro 14% del votante del PSOE está en la misma situación. La conclusión es que un sector de la izquierda (1,7 millones), en general siempre más proclive al decaimiento que la derecha (que también sufre desmovilización), se refugia en la abstención o la indecisión coincidiendo con las malas relaciones entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. (...)

Aun teniendo en cuenta que no estamos en periodo electoral —lo que siempre influye en la menor movilización del electorado— los datos dicen que el PSOE no capitaliza toda la crisis de Podemos. La consecuencia es una parte de la izquierda a la que no convence ahora ninguna papeleta. (...)

Los votantes que permanecen hoy fieles al partido de Pablo Iglesias son solo el 54%, según los datos del último sondeo de enero de Metroscopia para EL PAÍS, lo que equivale a unos 2,7 millones de votos.

 ¿Dónde está el resto de los casi cinco millones que votaron a Iglesias en las últimas elecciones generales? El 21%, casi un millón, estarían ahora desmovilizados. Y un 25% (1,4 millones) se declara en estos momentos infiel (podría votar a otros partidos). Esto es: la fuga es importante, pero podría ser todavía mayor.

El PSOE cuenta, a cambio, según Metroscopia con una fidelidad de voto del 66%. En números absolutos eso significa que los socialistas, hoy por hoy, retienen de forma segura a alrededor de 3,5 millones de votantes (de los 5,4 millones que les votaron en 2016).

 El resto de votantes socialistas de 2016 están o bien en estos momentos desmovilizados —el 14%, unos 700.000, se confiesan indecisos o dicen que en caso de elecciones no votarían—, o son infieles —el 20%, que equivale en torno a un millón de votantes, dicen que podrían votar ahora por otras opciones políticas. 

De las fugas socialistas, la principal es la que se dirige hacia Ciudadanos (el 13% de sus votantes, unos 700.000 sufragios).  (...)

El lado izquierdo se deprime, pero hay que tener en cuenta que no se esperan elecciones a corto plazo y que las catalanas han favorecido a Ciudadanos y perjudicado a la izquierda y al PP. Los electores de izquierdas suelen ser, además, de tensión más baja, dicen los expertos, en los periodos valle (fuera de ciclo electoral) que el electorado de derechas. (...)

“Parece difícil que esos votantes desmovilizados de Unidos Podemos que no han vuelto ya vayan a dar el salto al PSOE”, responde José Pablo Ferrándiz, investigador principal de Metroscopia. “Es más probable que se queden en casa o vuelvan a votar a Podemos”, añade. 

Y lo argumenta: “Solo el 31% de los votantes de Unidos Podemos aprueba a Pedro Sánchez y solo el 20% de los votantes de Podemos aprueba la actuación del PSOE en el Parlamento. Se trata por tanto de un electorado muy crítico con el PSOE”, sostiene.


El PSOE debería preocuparse más por el centro, cree el investigador de Metroscopia. “Es donde creemos que va a seguir la fuga de los socialistas”, apunta. En Ferraz no están de acuerdo. La dirección socialista cree que aún puede recuperar descontentos de Podemos, porque estos hacen un paso previo al regreso al PSOE en la abstención. 

Según sus propios análisis, el partido crece de forma progresiva, no con un salto de pico de sierra, sino mes a mes. Los socialistas han estudiado provincia a provincia el efecto de la irrupción de Ciudadanos en el desgaste del PP y detectan oportunidades de crecer en escaños. A algunas de esas plazas, como León, ya se ha desplazado Sánchez a una de las asambleas abiertas.


A cambio, a la dirección de Podemos le produce cierta tranquilidad que sus votantes descontentos no vuelvan al PSOE. Su refugio en la desmovilización es una oportunidad para recuperarlos, consideran en la cúpula del partido de Pablo Iglesias, que confía en mejorar sus expectativas en este año sin comicios.

 “Si el PSOE sube, nosotros subimos. Y al revés”, resume un dirigente de Podemos que hace hincapié en que los socialistas se equivocan si piensan que su recuperación es a costa de Podemos.

Que haya muchos progresistas en la abstención o indecisos coincide con el peor momento de relaciones entre ambos partidos. “El electorado se desmoviliza porque PSOE y Unidos Podemos no se entienden y porque no plantean un proyecto que se vea como alternativa. No tienen propuesta veraz de oposición”, razona el analista electoral Jaime Miquel.  (...)

Con todo, la dirección del PSOE destaca dos datos para el optimismo: está creciendo el electorado de centro izquierda y avanzan las posiciones críticas con el Gobierno y que quieren un cambio. La incógnita es quien lo abanderará."         (Elsa García de Blas, El País, 19/01/18)

La lex mercatoria, el ordenamiento jurídico global basado en las normas sobre comercio e inversiones que protege los intereses de las grandes empresas por todo el mundo. Esta arquitectura jurídica sitúa en el vértice de la pirámide normativa los derechos del capital transnacional y desplaza los DDHH al ámbito declarativo

"En 2009, Abengoa presentó una demanda contra México ante el CIADI, el tribunal internacional de arbitraje del Banco Mundial. Lo hizo después de que una fuerte movilización social hubiera conseguido la paralización de una planta de gestión de residuos peligrosos de su propiedad en el Estado de Hidalgo, en una zona declarada área protegida por la UNESCO. Cuatro años más tarde, el laudo arbitral emitido por ese tribunal privado dictaminó que la empresa tenía que ser indemnizada con 31 millones de euros.

En 2012, Repsol interpuso ante ese mismo tribunal un recurso contra Argentina por la expropiación por parte del gobierno de Cristina Fernández de la que hasta entonces había sido su filial YPF. A la vez, la petrolera emprendió acciones legales ante tribunales nacionales en Buenos Aires, Nueva York y Madrid. 

Y se benefició de toda la presión política, económica y mediática ejercida por el Estado español y la Unión Europea. Dos años después, la multinacional llegó a un acuerdo con el gobierno argentino y fue compensada con 5.000 millones de dólares en títulos de deuda pública.

En 2014, ACS abandonó el proyecto de construir un depósito de gas natural frente a las costas de Castellón y Tarragona tras demostrarse la relación entre las inyecciones de gas y los cientos de terremotos que habían sufrido en esa zona. El Gobierno español asumió los costes del proyecto Castor e indemnizó al consorcio empresarial liderado por la constructora de Florentino Pérez con 1.350 millones de euros. Durante treinta años estaremos pagándolos en la factura del gas.

A principios de 2018, España se enfrenta a una treintena de demandas internacionales de arbitraje presentadas por diferentes transnacionales energéticas, fondos de inversión y sociedades de capital-riesgo. Son conglomerados empresariales que hace una década se lanzaron a hacer inversiones especulativas en el sector de las renovables, esperando obtener altas rentabilidades gracias a las primas que hasta 2010 otorgó el Estado español. 

Pero cuando los gobiernos de Zapatero y Rajoy recortaron sucesivamente esas subvenciones, decidieron utilizar todos los instrumentos legales a su disposición para reclamar el dinero que iban a dejar de ganar. En caso de perder las demandas, el Estado se enfrenta al pago de miles de millones de euros en compensaciones.

Así funciona la lex mercatoria, el ordenamiento jurídico global basado en las normas sobre comercio e inversiones que protege los intereses de las grandes empresas por todo el mundo. Un entramado de contratos privados, tratados comerciales, acuerdos de inversión, políticas de ajuste, préstamos condicionados, disposiciones internacionales y laudos arbitrales que blindan los negocios de las multinacionales y sitúan los beneficios empresariales por encima de cualquier otra consideración

Un Derecho duro —vinculante, sancionador, coercitivo— que se basa en una idea de la seguridad jurídica únicamente vinculada a los intereses comerciales.
Es lo que hemos llamado la arquitectura jurídica de la impunidad, que sitúa en el vértice de la pirámide normativa los derechos del capital transnacional y desplaza los derechos humanos al ámbito declarativo. 

Y que, mientras tutela con fuerza los intereses de las grandes corporaciones, ofrece la otra cara de la moneda a la hora de regular sus obligaciones. Estas se remiten a las legislaciones nacionales —previamente sometidas a las políticas neoliberales—, a un Derecho Internacional de los Derechos Humanos que es manifiestamente frágil, y a una “responsabilidad social” que opera como un Derecho blando (soft law) basado en la voluntariedad, la unilateralidad y la no-exigibilidad jurídica.

 Por decirlo con un ejemplo: mientras Abengoa, ACS y Repsol pueden recurrir a tribunales de arbitraje y presionan a los gobiernos para exigirles compensaciones por lesionar sus expectativas de negocio, las comunidades afectadas por las operaciones de estas multinacionales no tienen ninguna instancia internacional a la que llevar sus demandas.

Como se recoge en su Estrategia 2020, la política comercial y la acción exterior de la Unión Europea se orientan a “crear un entorno favorable para las empresas y facilitar su acceso a los mercados exteriores, incluidos los mercados públicos”. En este marco, todos los tratados de ‘libre comercio’ y los acuerdos de asociación firmados en los últimos años, junto a otros muchos que se están negociando en la actualidad tanto a nivel bilateral como multilateral, sirven para otorgar plena seguridad jurídica a esos negocios empresariales.

 La lex mercatoria avanza adecuando las diferentes normativas nacionales e internacionales a los intereses de las grandes corporaciones, fortaleciendo la armadura jurídica de la que estas son las principales beneficiarias.  (...)"         (Juan Hernández Zubizarreta (@JuanHZubiza) y Pedro Ramiro (@pramiro_) son investigadores del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) – Paz con Dignidad. , La Marea, 17/01/18)

19.1.18

2018, año de inestabilidad económica y geoestratégica. No aprendimos nada de la Gran Recesión. Todo lo contrario, se ha vuelto a una situación parecida a la Guerra Fría, pero con una probabilidad más alta de enfrentamiento directo entre las partes contendientes (Occidente versus Rusia-China)

"El escenario económico y geoestratégico global para 2018 se caracteriza por la enorme debilidad e inestabilidad intrínseca asociada al propio sistema de poder y gobernanza global. Por un lado, no ha habido una estrategia de cooperación global que tuviera en cuenta las aspiraciones de la mayoría de la población. 

No aprendimos nada de la Gran Recesión. Todo lo contrario, se ha vuelto a una situación parecida a la Guerra Fría, pero con una probabilidad más alta de enfrentamiento directo entre las partes contendientes (Occidente versus Rusia-China). 

Pero hasta que eso llegue, éstas trasladan su conflicto a distintas zonas del planeta, que no dudan en arrasar (Libia, Irak, Ucrania, Siria…) en aras de los intereses de las élites de cada bloque. Por otro lado, y relacionado obviamente con lo anterior, las decisiones políticas y económicas tomadas por la inmensa mayoría de los gobiernos simplemente se han encaminado a mantener los privilegios de la élite dominante en sus respectivos países.

 Bajo estos mimbres no está garantizada ni la paz social, ni la paz económica, y mucho menos la ausencia de conflictos bélicos globales. Nos encontramos en uno de los momentos históricos de mayor inestabilidad desde la Segunda Guerra Mundial. Nos movemos en el filo de la navaja.


En la evolución dinámica de las distintas economías, en definitiva, nunca debemos olvidar, además de sus fundamentales internos, determinados aspectos relacionados con las dinámicas de poder. Por un lado, no podemos obviar las prerrogativas de clase, que nos permiten explicar el empecinamiento en la implementación de unas políticas económicas fracasadas.

 Su única justificación es defender los intereses de la clase dominante, la financiera, frente a la cual la élite política actual ha hecho pruebas consabidas de constante genuflexión. Pero además de las prerrogativas de clase, no debemos desdeñar los conflictos geopolíticos entre los distintos bloques de poder global.

 Los distintos indicadores adelantados sugieren una recuperación de la economía global, especialmente en los países emergentes. Sin embargo, la fragilidad financiera es muy elevada, de manera que la vulnerabilidad de la economía en su conjunto es máxima. 

Ello implica que, dada una previsión central, el escenario alternativo es el de riesgo, es decir, una desaceleración-recesión global. Los mercados financieros son más vulnerables que en 2007 y este riesgo endógeno no podemos obviarlo en las previsiones. Cualquier cisne negro podría activarlo e invalidar todas las previsiones que realicemos.

Hubo dos fases bien diferenciadas. En la primera se compensó el vaciamiento de la economía, bajos salarios y el aumento del subempleo, a través del crédito y la deuda, que se convirtieron en la solución para estimular la demanda y la tasa de retorno del capital. Mientras duró, los beneficios empresariales se multiplicaron, a la vez que se deprimían los salarios. Una vez que el colateral que alimentaba esa deuda estalla, entramos en una recesión de balances privados iniciándose la Gran Recesión.

En una segunda fase, en plena Gran Recesión, se subsidió, financió y rescató a terceros -bancos y acreedores- mediante una expansión de la deuda soberana, a la vez que se promocionaba la austeridad fiscal y la devaluación salarial en aras de la competitividad, lo cual era tremendamente injusto.

 Sin embargo, ello no se ha traducido en nueva inversión productiva, incluida la formación y remuneración adecuada de los trabajadores. Por lo tanto, hoy, en el 2018, la vulnerabilidad de la economía en su conjunto es máxima. Es cierto que esta burbuja puede engordarse más, lo que aumentará aún más la fragilidad global, pero hemos de ser consciente que tarde o temprano explotará.

Aspectos geopolíticos de cara al 2018

Los conflictos bélicos y tensiones geopolíticas de los últimos años reflejan la situación actual del mundo. Estamos en un mundo multipolar donde los otrora países occidentales ya no son los únicos jugadores relevantes, en gran parte por su declive económico, político y social. Son países cuya única forma de mantener el crecimiento económico es mediante burbujas financieras e inmobiliarias. 

Frente a ello destaca la pujanza de nuevas economías, las denominadas BRICS (Brasil, Rusia, Indica, China, a las que podríamos añadir Sudáfrica) que pese a sus problemas y desequilibrios, ofrecen un tremendo potencial. Por encima de todas ellas, destacan, por un lado, económicamente, China, quien a pesar de haber puesto las bases para ganar su particular guerra de divisas contra el dólar, es un ejemplo de libro de futura inestabilidad financiera “a la Minsky”; y, militarmente, Rusia.

En este escenario multipolar, Europa debería haber tomado la iniciativa y haber contribuido a la búsqueda de soluciones cooperativas globales encaminadas hacia una nueva arquitectura financiera global; el diseño de nuevos principios para el comercio transcontinental; la búsqueda de un acceso a la energía libre de conflictos; y el acercamiento Euro-BRICS como un embrión de la futura gobernanza mundial.

 Se trataba de recomendaciones muy fáciles de implementar y que hubiesen puesto las bases para que lo ocurrido en la última década no volviera a suceder, y que la inmensa mayoría de los ciudadanos entendían y apoyaban. 

El objetivo, en definitiva, era un mundo mejor. Pero no lo hizo, permitiendo de esta manera que nos encaminemos a un período de conflicto. 2018, en definitiva, puede perfectamente pasar de la estabilidad al caos, sin que para ello haga falta dinámicas nuevas y complejas. Basta simplemente que continúen aquellas dibujadas tras la Gran Recesión.

Espero y deseo fervientemente que no se cumplan ninguna de estas preocupaciones, y que sean simplemente el fruto de una pesadilla de una noche fría de invierno. Les deseo a todos ustedes, un feliz Año 2018 y que alcancen todos sus sueños y anhelos."                 (Juan Laborda, Vox Populi, 04/01/18)

El desahucio de una madre, en paro, con dos hijos de 16 y de 12 años, uno de ellos con una minusvalía del 41%. Como no tienen dónde ir, se les alojará solo cinco días en un albergue hostal, y luego nada

"(...) Los obedientes medios de comunicación ponen el foco de atención de la opinión pública en temas secundarios y evitan las realidades incómodas mirando para otro lado. 

Cuando las estadísticas se convierten en el disfraz de la mentira para tapar los dramas humanos que se siguen produciendo, una de las formas de evitar la manipulación es el análisis concreto de situaciones concretas. Voy a contar el caso del desahucio ayer de una familia de Vallecas visto desde cerca y desde dentro.

Son las 7h30 de la mañana en Villa de Vallecas. En la calle hace -1º C y algunos vecinos rascaban los cristales de los coches para quitar el hielo. Subimos a la vivienda. Nos escrutan a través de la mirilla y nos abren la puerta gracias a que el hijo de la familia que van a desahuciar nos reconoce como profesores de su instituto. 

Entramos en una vivienda social donde unos activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) han pasado toda la noche acompañando a una familia sobre la que pesa una orden de desalojo de la vivienda.

Aún no había amanecido cuando empezaron a llegar coches policiales. Es un despliegue desmesurado: hasta ocho se contabilizan desde las ventanas del tercer piso. El ambiente es serio, contenido. Se realiza una asamblea para discutir qué se hace para ganar tiempo y evitar el desalojo. ¿Se resiste? ¿Se bloquea la puerta?…  

Esta familia ha tenido ya dos intentos de desahucio que se habían parado por la presencia de activistas, mediaciones y por la espera a la adjudicación de viviendas por la Empresa Municipal de Viviendas Sociales (EMVS). Es una asamblea en sesión continua donde se decide todo: lo que se hace y lo que no, el modo de actuar ante distintas situaciones y contando con las eventualidades que se pudieran producir… 

Se plantea que los que no quieran quedarse salgan ya de la vivienda, porque luego no podrán hacerlo. Algunos bajan a la calle donde la policía ha cortado todos los accesos. También el hijo abandona el piso y esperará abajo. La hija pequeña ha dormido fuera de casa para evitarle la violencia de la situación.

El lanzamiento está señalado a las 9h30 horas. Hasta entonces, catorce personas acompañan a María Ángeles, la madre, que está en paro y cobra solo 426 euros de la ayuda a desempleados mayores de 45 años. Hay serenidad en los experimentados activistas de la PAH, no exenta de la tensión y la adrenalina del momento, expresada en los paseos en la pequeña sala de estar de menos de veinte metros cuadrados, miradas por las ventanas y fuerte consumo de tabaco. 

 Son personas de todas las edades, mujeres y hombres que tienen claro lo que quieren y mantienen un fuerte compromiso moral con los afectados por el expolio social. Saben que es necesario resistir a la injusticia para cambiar las leyes y conseguir soluciones.

Mientras se produce la espera, se habla del problema concreto y del general. A esta familia no se le ha adjudicado vivienda por la EMVS en diciembre a pesar de tener uno de los baremos más altos (72 puntos), mientras que, con mucho menor baremo, se han adjudicado a todas las personas de movilidad reducida. 

Ante las reclamaciones de la madre y de SOS Desahucios se aduce que la lista que se ha tenido en cuenta no es la publicada, sino otra que nadie conoce; esto supone el reino de la arbitrariedad y convierte la adjudicación en algo irregular. La tutora de la niña en el instituto, en nombre de la familia, ha reclamado después al Portal de Transparencia dicha lista y la legislación en la que se basa, sin que haya habido respuesta.

No se ha tenido en cuenta la situación de los menores y los derechos de la infancia. La PAH ha denunciado la situación, dirigiéndose al Secretario del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra.

 Se está conculcando el artículo 27.3 de la Declaración de Derechos del Niño de 1989 en lo relativo a nutrición, vestuario y vivienda. Las autoridades no tienen en cuenta el impacto en la infancia de los desahucios como plantea el informe “Te quedarás en la oscuridad”.

Este edificio de viviendas sociales del ayuntamiento de Madrid, estaba pensado para gente joven y en situación precaria. Es una de las 1.800 viviendas públicas que fueron vendidas durante el mandato de Ana Botella al fondo buitre Blackstone para refinanciación de la deuda. 

La maraña de intereses descubre otras conexiones: este fondo financió la campaña electoral de Trump; José María Aznar Botella está metido en el negocio de los fondos buitres para el control de la vivienda social en Madrid. Esta desposesión de bienes públicos está en proceso judicial ya que la PAH, pide la recuperación de estas viviendas sociales pagadas por todos los ciudadanos. 

Desgraciadamente, el problema de los desahucios no remite y se mantiene un ritmo muy alto, aunque se hable menos de ellos. Sí ha habido un cambio en su naturaleza: ya no son por las hipotecas, sino por impagos de alquileres o “usurpaciones”, lo que los activistas de la PAH llaman “recuperaciones” de viviendas públicas privatizadas y malvendidas en las operaciones de enajenación del patrimonio público. Los desahucios, por tanto, no cesan.

 Los datos de 2016 del CGPJ siguen siendo tremendos: 166 desahucios al día. Juan Carlos Barrios, de la PAH de Vallecas nos informa que hay otro desahucio inmediato en el barrio el 24 de enero.

A pesar de la burla de la asamblea de Madrid, donde con el voto del PP y de Ciudadanos se rechazó la iniciativa legislativa popular (ILP) sobre el derecho a la vivienda presentada, la PAH ha vuelto a coger la iniciativa. Ha lanzado la campaña estatal por una Proposición de Ley de emergencia habitacional en familias vulnerables que recoja: la paralización de los desahucios, la dación en pago retroactiva, alquileres asequibles, un parque público de viviendas en alquiler y la garantía de los suministros básicos.

Mientras hablamos, va pasando el tiempo. La tensión va aumentando de grado. Se anota el nombre de la abogada de la PAH por si hubiera detenciones. Se producen gritos por la ventana en coordinación con los activistas y vecinos que están abajo en la calle… “Vallecas despierta desahucio a tus puertas”, “La EMV no se vende, la EMV se defiende”, “Hay niños en la calle y no les importa a nadie”, “Vergüenza-vergüenza”… 

Han avistado por la ventana que han traído la “chapa” con la que blindarán la puerta de la vivienda para asegurar que quede vacía cuando dejen a esta familia en la calle en pleno invierno. Se habrá cumplido la ley y estará todo en perfecto (des)orden.

Exactamente a las 9h30 comienza el lanzamiento. La comisión judicial intenta hablar desde el descansillo de la escalera. Apenas se les oye por la barrera de obstáculos que hay en la puerta. Desde dentro les preguntan si María Ángeles se va a quedar y se va a parar el desahucio. No hay respuesta positiva, ni siquiera han dejado pasar al abogado de la PAH ni aceptan la mediación de la Junta Municipal.

 Suena el ruido de un taladro reventando la cerradura. A continuación unos tremendos golpetazos contra la puerta, al parecer con un ariete, hacen retumbar las paredes. Se grita: “Sí, se puede”, “Fuera buitres de nuestras casas”, “Vergüenza me daría desalojar a una familia”… 

 La puerta y los obstáculos resisten unos minutos; finalmente salta todo por los aires y entran un grupo de policías con escudos y a las quince personas que estamos en un rincón de la pequeña salita nos piden, una a una, el DNI, que nos devolverán más tarde abajo, en la entrada del portal. A las 9h50 todo ha acabado.

La representación del juzgado y el Samur Social, al que han llamado los activistas, se quedan con María Ángeles, a ver qué solución le proporcionan de urgencia. Como no tienen dónde ir, se les alojará solo cinco días en un albergue hostal, como el Welcome en pleno polígono industrial de Vallecas, y luego nada. ¿Alguien ha pensado en qué pasa con la escolarización de los niños al ser desarraigados de su casa y barrio?

Las lágrimas del hijo en la calle expresaban la rabia y la impotencia de todas las personas que estábamos allí al no haber podido parar el desahucio. Pero las preguntas quedan ahí: ¿Cómo se puede considerar España un país desarrollado y civilizado cuando se produce un desahucio cada ocho minutos, cuando se incumple la Constitución española por todos aquellos que dicen afanarse por cumplir la ley en otras circunstancias?

 ¿Cómo se puede dejar en la calle a una madre con dos hijos de 16 y de 12 años, uno de ellos con una minusvalía del 41%, y que no se les caiga la cara de vergüenza a todos los que tienen en su mano la responsabilidad de evitar estas situaciones?"              (Agustín Moreno, Cuarto Poder, 17/01/18)

Reino Unido designa una secretaria de Estado para luchar contra la soledad. 200.000 personas mayores en Reino Unido no han tenido una conversación con un amigo o un familiar en más de un mes

"La soledad en Reino Unido es un asunto de Estado. Este mal, que afecta a nueve millones de británicos, según un estudio reciente, tendrá su propio departamento en el Gobierno. Y Tracey Crouch, diputada tory de 42 años, será la flamante secretaria de Estado para la soledad. La primera ministra, Theresa May, ha anunciado este miércoles el nombramiento de Crouch, que dirigirá un departamento del Gobierno con responsabilidad en las políticas relacionadas con la soledad.

“Para demasiada gente, la soledad es la triste realidad de la vida moderna”, ha dicho May. “Quiero confrontar este desafío para nuestra sociedad y que todos nosotros actuemos para atender a la soledad que padecen los mayores, los cuidadores, aquellos que han perdido a seres queridos, gente que no tiene a nadie con quien hablar o compartir sus pensamientos y experiencias”.

El informe concluye que la soledad está a menudo asociada a enfermedades cardiovasculares, demencia, depresión y ansiedad, y puede ser tan perjudicial para la salud como fumar 15 cigarrillos al día. Hasta 200.000 personas mayores en Reino Unido no han tenido una conversación con un amigo o un familiar en más de un mes.  (...)

La medida responde a un exhaustivo informe de una comisión parlamentaria que sigue la labor emprendida por Jo Cox, la joven diputada laborista asesinada a manos de un activista de extrema derecha en la recta final de la campaña del referéndum del Brexit. La soledad es uno de los temas a los que Cox dedicó su carrera política.


La creación de la secretaría de Estado forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno que, siguiendo las recomendaciones de la Comisión de Jo Cox, recopilará estadísticas, trabajará en un método para medir la soledad y financiará a colectivos que trabajen con la conectividad de las personas. “Estoy segura de que, con la ayuda de voluntarios, activistas, empresas y mis compañeros del parlamento, podremos alcanzar un progreso suficiente en el combate de la soledad”, ha dicho Crouch.


La “epidemia” de soledad tiene que ver, explica la Comisión, con el debilitamiento de una serie de instituciones que tradicionalmente tejían conexiones entre las personas, como los sindicatos, la iglesia, la familia, los pubs y los centros de trabajo. Incluso los cajeros de los supermercados, uno de los últimos bastiones de para conversar de las personas mayores solas, se están sustituyendo por máquinas automáticas. (...)

“Cuando la cultura y las comunidades que antes nos conectaban unos con otros desaparecen, podemos quedar abandonados y excluidos de la sociedad”, explicaba la diputada laborista Rachel Reeves, presidenta de la Comisión de Jo Cox, en diciembre pasado. “En las últimas décadas, la soledad ha pasado de desgracia personal a epidemia social. 

Cada vez más de nosotros vivimos solos. Trabajamos en casa. Pasamos más tiempo del día solos que hace 10 años. A veces parece que nuestro mejor amigo es el teléfono móvil”. Reeves se aventuró a decir que William Beveridge, uno de los padres del Estado de bienestar británico, habría añadido, si viviese ahora, la soledad como el sexto de “los grandes males de la sociedad”, junto con la indigencia, la enfermedad, la ignorancia, la suciedad y la ociosidad.


La soledad, además, tiene un coste económico para el Estado. Diez años de soledad de una persona mayor, según un reciente estudio de la London School of Economics, suponen para las arcas públicas un sobrecosto económico de 6.000 libras (6.800 euros), en sanidad y presión a los servicios públicos locales. 

Aseguran que el Estado debería contemplar la soledad como un asunto de salud pública, igual que la obesidad o el tabaquismo. El estudio llama a combatir el estigma de la soledad y concluye que prevenirla es un buen negocio: cada euro invertido en prevenir la soledad, indican los expertos, genera tres euros de ahorro."             (Pablo Guimón, El País, 17/01/18)

Montoro, ¿y si auditamos la deuda del Estado Central? El ministro bajo cuya gestión la deuda del Estado ha registrado el mayor incremento de su historia, decide intervenir un ayuntamiento, el de Madrid, con superávit fiscal ¡Manda huevos!

"El mundo al revés. Eso es lo que sucede en nuestra querida España, donde las cosas no son lo que parece sino lo que nos quieren hacer aparentar.

Resulta que el responsable político del Reino bajo cuya gestión la deuda del Estado Central ha registrado el mayor incremento de su historia, aumentando en 517.736 millones de euros, decide intervenir un ayuntamiento, el de Madrid, con superávit fiscal. ¡Manda huevos!, ¿verdad?

 Lo que es un absurdo es una regla de gasto ad-hoc inventada por sabe dios quién sin ningún tipo de criterio analítico y sí mucha ideología. Supone un ejemplo más de la deriva e incompetencia de la ortodoxia neoliberal.

 Permítanme refrescarles los datos sobre la evolución de la deuda pública de nuestro país desde 2008, y muy especialmente desde finales de 2011, cuando llegó al poder el actual ínclito monclovita. En el cuadro 1 tienen ustedes los datos actualizados a cierre del segundo trimestre de 2017 por Banco de España hace unas semanas.

 Bajo Rajoy “el austero” la deuda pública del Estado Central ha pasado de 623.296 millones de euros a los actuales 1,14 billones de euros, concretamente se ha incrementado en 517.736 millones de euros. Por el contrario, la deuda de los ayuntamientos, las instituciones públicas más cercanas al ciudadano ha caído en 4.191 millones de euros. ¿Raro, verdad?

La evolución de la deuda soberana

Muchos economistas liberales desconocen a fecha de hoy una identidad contable básica de toda economía. Es tal la ignorancia de algunos que no dejan de sorprenderme por qué se les invita a ciertos platos o tertulias. Los tentáculos del poder son inescrutables. 

Pero vayamos al grano. Vamos a dividir la economía en tres sectores: sector privado nacional, formado por hogares y empresas (financieras y no financieras); sector público nacional que incluye todos los niveles gubernamentales (estado central, comunidades autónomas, ayuntamientos, y seguridad social); y el resto del mundo (empresas, hogares y sectores públicos extranjeros). 

Hay un principio contable que se cumple siempre: si se suman los déficits en los que incurren uno o más sectores el resultado debe de ser igual a los superávits en los que incurren otro sector o sectores. Siguiendo a Wynne Godley obtenemos la siguiente ecuación:
Balance Privado Doméstico + Balance Público Doméstico + Balance Exterior = 0
Si un sector tiene superávit presupuestario por lo menos uno de los sectores tiene que incurrir en déficit presupuestario. En términos de variables stock para que un sector acumule patrimonio financiero neto al menos uno de los sectores tiene que aumentar su endeudamiento en la misma proporción. Es imposible que todos los sectores acumulen patrimonio financiero neto incurriendo en superávits financieros.

Bajo esta idea sencilla es muy fácil explicarle al señor Montoro por qué se ha endeudado tanto el Estado Central. En España la Gran Recesión se tradujo en una intensa recesión de balances privados. Tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, era el sector privado quien presentaba problemas de solvencia.

 La deuda de las familias, empresas, y entidades financieras superaba el 320% del PIB, y el precio del colateral que soportaba la mayor parte de la misma se desplomó. Pero no hubo ningún proceso de reestructuración del sector bancario patrio a costa de gerencia y acreedores, con la consiguiente quita a los hipotecados (modelo bancario sueco).
Como consecuencia del descenso del colateral y de los elevados niveles de endeudamiento, las familias disminuyeron el consumo y recuperaron ahorro, las empresas no financieras no invirtieron, destruyeron capital ya instalado, y despidieron a trabajadores. 

Las entidades financieras cortaron el grifo del crédito, en un contexto de incremento de la mora, y trataron de recapitalizarse a costa de los contribuyentes. Obviamente, los ingresos públicos se hundieron, aumentó el déficit público y se incrementó la deuda del Estado.

Los déficits presupuestarios del sector público fueron en gran medida no discrecionales, es decir, no eran atribuibles a diferentes paquetes de estímulo fiscal sino a los estabilizadores automáticos. El ahorro del sector privado se tradujo en desahorro del sector público. Esta explicación tan elemental muchos economistas la desconocen. Incompetencia, ideología e intereses de clase.

Deuda estado central ilegítima

El problema es que una parte del incremento de la deuda del estado central patrio ni siquiera se explica por la intensa recesión de balances privados que sufrió España. Fue deuda generada no para sufragar gastos operativos corrientes o de capital, sino para ser nuevamente prestada a terceros, favoreciendo intereses privados espurios al margen de la ciudadanía. 

Estas deudas en última instancia conllevan un empeoramiento de los servicios públicos y el sometimiento a la ciudadanía a una represión social y política y, en definitiva, en contra los intereses de los propios ciudadanos. Los cálculos realizados en nuestro país para el período 2008-2013 se aproximarían a los 250.000 millones.

No hubiese hecho falta implementar ningún recorte en sanidad, educación, o jubilación, ni haber sometido a la población española al mayor empobrecimiento de los últimos 40 años. 

Por eso, señor Montoro, ¿por qué no auditamos la deuda generada bajo su mandato? ¡No se preocupe, ya sé que no se va a hacer! Los distintos lobbies oligopolistas beneficiados de estas prácticas –bancario, eléctrico, telecomunicaciones, constructor,…- han actuado en connivencia con el aparato político, y ambos tendrían mucho que perder. Además controlan la inmensa mayoría de los medios de comunicación.

La austeridad suicida y la regla de gasto

La austeridad impuesta desde Bruselas agudizó este proceso. Los datos de la propia Comisión Europea muestran que para España en el período 2010-2013 la política fiscal fue tremendamente contractiva. El déficit estructural se recortó desde niveles superiores al 7% del PIB a cifras próximas al 2%. Había que buscar dinero para rescatar a terceros. 

En un contexto de desapalancamiento del sector privado supuso una gravísima recesión económica. Pero desde finales de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se relajó. El déficit estructural ha crecido desde entonces. El objetivo era evitar un resultado electoral que, antes de la expansión fiscal, era nefasto para ciertos intereses.

Para rematar la faena del absurdo, la regla de gasto. La Ley de Estabilidad Presupuestaria, aprobada en 2012, con los votos de PP, CiU, UPyD y UPN, impide a las administraciones aumentar el gasto público más allá de una tasa de referencia basada en el crecimiento de la economía española, lo que se conoce como "regla de gasto". 

Esto limita a los ayuntamientos incrementar la inversión a pesar de que cierren sus cuentas con superávit: obligatoriamente el remanente de tesorería debe emplearse en amortizar deudas.

 La paradoja es que el ayuntamiento de Madrid ha aplicado una política de gestión económica que le ha permitido recaudar más fondos para destinarlos a servicios públicos, pero el Ministerio que dirige Montoro exige que los ahorros logrados se dediquen al pago de una deuda pública generada cuando el PP gobernó el ayuntamiento de Madrid, bajo un absoluto despilfarro y otras cosas inconfesables que ustedes ya conocen.

Desde el inicio de la crisis de la eurozona había soluciones más eficientes y más justas. Estas eran ampliamente entendidas por los economistas y no eran especialmente difíciles de implementar -al menos técnicamente (otra cosa es la política)-. 

Había un camino alternativo, cancelación de deudas y mucha menos austeridad. Pero este camino no fue tomado. La deuda ha sido utilizada, en definitiva, como una excusa para apretar el orden económico neoliberal dentro de un marco federalista conservador. ¡Y en esas seguimos!"          (Juan Laborda, Vox Populi, 16/11/17)

18.1.18

Rajoy ni tiene ni ha tenido nunca plan ni proyecto alguno de país. Desde que tomó el poder, ha vivido en la improvisación, el día a día... acumulando una burbuja de deuda imposible de devolver (1,58 billones), que nos llevará a la suspensión de pagos tan pronto como los alemanes aumenten los tipos de interés del BCE

"(...) las mentiras de Rajoy sobre la recuperación, esta no solo no ha acabado, es que nos llevará a suspensión de pagos en cuanto el BCE cambie el rumbo de su política expansiva por una razón sencilla: porque hemos acumulado una burbuja de deuda imposible de devolver (1,58 billones); porque el sistema financiero debe 367.000 millones al Eurosistema (¡el doble que en 2014!) y, cargado de deuda, entrará en crisis; y porque crece a base de deuda —para crear 70.000 millones más de PIB, Rajoy nos ha endeudado en 630.000—. Esto no es superar una crisis, es ir a la quiebra.

Rajoy ni tiene ni ha tenido nunca plan ni proyecto alguno de país. Con el doble de asesores que Trump, el triple que Merkel o el cuádruple que Theresa May y sueldos de hasta 80.000 euros, sus 623 asesores —de ellos 245 a dedo, de los que solo 78 tienen estudios superiores— han sido incapaces de definir la menor estrategia de futuro. Desde que tomó el poder, ha vivido en la improvisación, el día a día  (...)

Rajoy es además un gestor desastroso. Ha expulsado a los mejores y, a los ineptos, cuanto más lo son mayor cargo tienen. Por no hablar del equipo económico, otro desastre de improvisación, de manipulación y de mentira. 

De Guindos arruinó a miles de inversores vendiéndoles bonos basura a precio de oro y es el responsable del rescate bancario más desastroso de Europa. Juró que no costaría un euro y superará los 100.000 millones, y lo que es peor, destruyendo el sistema financiero más competitivo en Occidente, convirtiéndolo en el más monopolístico en grave detrimento de los ciudadanos. Solo el dinero de Draghi les ha permitido sobrevivir.

En el orden de perjudicados, ocupa el lugar de honor Felipe VI, al que Rajoy juró odio eterno desde que ofreció a Pedro Sánchez el encargo de formar Gobierno, al negarse él a hacerlo aunque el PP fue el partido más votado. 

Los siguientes perjudicados son los parados. Cuando Rajoy llega al Gobierno, la tasa de cobertura alcanzaba al 70,7% de los parados; hoy es solo del 55,6%. Medido por la EPA y no por los datos del servicio público de empleo, dos de cada tres parados amanecen cada día sin ningún tipo de prestación o subsidio. (...)

Y el tema va a peor porque la temporalidad de los empleos creados y los contratos a tiempo parcial hace que millones de jóvenes no tengan derecho a nada. 

Luego vienen los 9,5 millones de jubilados actuales y, peor aún, los millones de jubilados futuros. El sistema de pensiones está quebrado y ha necesitado un endeudamiento de casi 11.000 millones en 2017 y más de 15.000 en 2018 mientras el despilfarro político sigue intacto —36.000 millones en duplicidades entre AAPP, 15.000 millones en empresas públicas inútiles, 13.000 millones del cupo vasco y cientos de miles de enchufados públicos con sueldos un 54,8% superiores a los del sector privado (1)—. 

El plan del PP es: reducir el poder de compra de las pensiones actuales, Ley de Sostenibilidad a partir de 2019 —se reparte lo que haya en función de la esperanza de vida—, un recorte del 30-40% en las nuevas pensiones y la gran fechoría: preparan la supresión de las pagas extra.

Y luego estamos todos los demás pero, sobre todo, nuestros hijos, que por primera vez en siglos vivirán peor que sus padres. Haber elevado la presión fiscal sobre la clase media y trabajadora al mayor nivel de la historia ha generado una deuda tan brutal que arruinará sus vidas.

 Gobierno y medios engañan a los españoles con la deuda según el Protocolo de Déficit Excesivo (una ficción contable de Bruselas), que es del 99% del PIB. Pero la deuda total —1,58 billones de euros a junio— es del 138% del PIB oficial, o el 166% del PIB real. 

Si como exige Jens Weidman, presidente del Bundesbank y candidato de Merkel para suceder a Draghi en el BCE, “hay que poner fin a la compra de deuda”, España tendrá que suspender pagos porque no hay mercado para nuestra deuda.

 ¿Cómo puede mantenerse el disparate de que el interés del bono español a dos años sea del -0,17% y el de EEUU del +2,0%?

Pero, para nuestra desgracia, la clase política no está en resolver los problemas de España.  (...)"          (Roberto Centeno, El Confidencial, 15/01/18)