20.3.17

Alemania está actualmente subvalorada por partida doble, y ése es el núcleo de la eurocrisis. Gracias a eso, Alemania es demasiado barata... y los exportadores alemanes aplastan a sus competidores europeos

"(...) Entre algunos sindicalistas alemanes parece haber brotado un verdadero pánico que lleva a quienes desde hace ya cierto tiempo tienen voz y vara alta en los sindicatos industriales –los presidentes de los consejos de empresa— a dirigirse directamente a la opinión publica para defender el “libre comercio” y el mercantilismo alemán, negando toda culpa de Alemania en la eurocrisis. (véase AQUí.)  (...)

Así, por ejemplo –mero ejemplo—, Uwe Jean Heuser escribe en Die Zeit que ya no puede reprocharse dumping salarial a Alemania, porque en los pasados tres años ha experimentado un crecimiento del 6% en los salarios reales.

Lo que no significa absolutamente nada, porque no tiene nada que ver con los salarios reales, sino con los salarios nominales y con los costes salariales unitarios. Si los salarios reales alemanes han crecido, es sólo gracias al hecho azaroso de que los precios al consumidor se han mantenido durante un tiempo muy bajos. Además, de lo que se trata es de dumping salarial durante más de una década, razón por la cual la referencia a un par de años está fuera de lugar.  (...)

 Digámoslo otra vez: los costes salariales unitarios son una especie de cociente salarial (normalmente, el ingreso bruto nominal de los asalariados partido por el PIB real de la población trabajadora activa). (...)

Sólo cuando se tienen en cuenta los cambios en esas magnitudes a lo largo de dilatados trechos temporales, así como el papel jugado por la relaciones monetarias (o las variaciones de las mismas) –como se hace AQUÍ—, pueden inferirse conclusiones a tomar en serio.  (...)


Pero junto a la terca obnubilación de los negadores, también se registran movimientos en los círculos conservadores. En una entrevista concedida al periodista Roland Tichy, Hans-Werner Sinn ha apuntado de la manera más clara a la subvaloración alemana en la unión monetaria. Tichy lo describe así:

“Navarro [el actual ministro de comercio norteamericano] toca un punto sensible. En 2016, la República Federal Alemana, según las primeras cifras estimadas, ha exportado mercancías y servicios por un monto de 310 mil millones de dólares superior al monto importado. Tampoco el reproche de la manipulación monetaria ha caído del cielo:

 ‘Alemania está subvalorada dentro del euro, y el euro mismo está subvalorado. Esto hace a los productos alemanes extremadamente baratos en el exterior’, dice el veterano jefe del Instituto Ifo, Hans Werner Sinn: en torno a un 20% en relación con el dólar y dentro de Europa, Alemania es demasiado barata. El euro como moneda común encubre las diferencias de rendimiento: diferencias de niveles salariales, diferencias de productividad y de infraestructuras.

 Conforme a esa realidad, países como Grecia e Italia deberían devaluar, y Alemania, revaluar. Puesto que eso no se da en la Eurozona, los exportadores alemanes aplastan a sus competidores europeos. Ni siquiera las bajadas salariales más brutales en esos países servirían ya de ayuda a sus economías: no se pueden construir fábricas tan deprisa como fueron destruidas y cerradas con el material explosivo del euro.”

Esto resulta muy notable, habida cuenta de que se trata de un periodista muy conservador que se deja ilustrar por un economista conservador a través de ideas que nosotros venimos sosteniendo desde hace muchos años y que resultan indiscutibles para cualquier persona razonable: Alemania está actualmente subvalorada por partida doble, y ése es el núcleo de la eurocrisis. (...)

 Hay que preguntarse, pues, qué pasa por la cabeza de los consejos sindicales de empresa alemanes que, ahora que hasta círculos conservadores han dejado de poner en duda que en Alemania haya salarios demasiado bajos, niegan lisa y llanamente el hecho de la subvaloración. (...)

Los sindicatos alemanes están visiblemente resueltos a hacer lo equivocado, es decir, a negar el dumping salarial alemán, para distraer la atención sobre sus propios errores en la época de la Agenda-2000 y defender la posición exportadora alemana.

Lo que no entienden los sindicalistas alemanes es la elemental regla, según la cual un sindicalista que argumenta contra toda razón y evidencia resulta mucho más increíble y mucho más vulnerable que un periodista que se calla las cosas desagradables.

Mientras que un periodista puede apelar a la presión de las circunstancias y a su dependencia laboral, las cúspides sindicales no pueden hacer eso sin abrir todos sus flancos. Quien, por decirlo suavemente, recata ante sus colegas la verdad alemana del dumping salarial, revela que se ha convertido en un representante de los intereses de todo punto miopes de las empresas.

Pero un sindicalismo convertido en representante de las empresas es una contradicción andante, y está inexorablemente destinado a naufragar, porque los trabajadores, a la corta o a la larga, y con toda la razón, terminarán preguntándose para qué sirven sus cuotas sindicales."            (Heiner Flassbeck  , Sin Permiso, 12/03/2017)