20.3.17

La absolutamente impredecible elección presidencial en Francia

"Hace un año, en Francia, las elecciones presidenciales para 2017 parecían aseguradas. Había tres partidos que importaban: Los republicanos (LR), de centro derecha; los socialistas, de centro izquierda (PS), y la extrema derecha, el Frente Nacional (FN).

 Dado que en Francia hay normalmente dos rondas con sólo dos candidatos permitidos en la segunda ronda, la cuestión clave es siempre cuál de los tres será eliminado en la primera ronda.

Parecía seguro en ese momento que el FN estaría en la segunda ronda, encarnando un sentimiento anti-establishment. Parecía igualmente seguro que si el presidente François Hollande buscaba la elección, perdería de mala manera. Esto significaba que el candidato de LR estaría en la segunda ronda. Esto sería cierto en especial si LR escogía a Alain Juppé y no al ex presidente Nicolas Sarkozy. La mayoría de la gente pensaba que Juppé tenía más probabilidad de atraer a los votantes socialistas y de centro que Sarkozy, y como tal mayor probabilidad de ganar la presidencia.

Entonces, la visión general de hace un año era que los partidos del establishment prevalecerían y que Juppé ganaría. Qué incorrectas resultaron estas expectativas. Si la elección de Trump en Estados Unidos y la victoria del Brexit en el Reino Unido fueron inesperadas, palidecen ante la inesperada situación en Francia.

 Hay seis plausibles candidatos para las elecciones presidenciales, y todos ellos (sí, todos ellos) alegan ser anti-establishment. Es más, quiénes serán los dos de los seis que estarán en la segunda ronda sigue siendo hasta ahora la adivinanza de todos.  (...)

Las primarias del LR fueron las primeras, y ocurrieron el 20 y el 27 de noviembre de 2016.  (...)

Fillon sorprendió a todo mundo. En las encuestas iba en tercer lugar con sólo 10% de los votantes. En la votación brincó como 30 puntos y llegó en primer lugar.  (...)

Luego vinieron las primarias de la izquierda. Anticipando una derrota humillante, Hollande se retiró de la carrera desde antes de las primarias. (...) Valls se plantó como el candidato del establishment, respaldado por el ala derecha de la izquierda francesa y calladamente por Hollande.  (...)

Valls llegó en segundo, no en primero, y Hamon, no Montebourg, fue quien ganó en esas primarias. Hamon se había rehusado a respaldar lo realizado por Hollande y Valls en su tiempo en el gobierno e insistió en discutir nuevas políticas futuras, ofreciendo una propuesta de importancia. De pronto, la izquierda dentro de la primaria de izquierda parecía fuerte.  (...)

Hay otras dos personas en la carrera. Una es Emmanuel Macron, antiguo ministro de Hollande que pensó que sus políticas eran insuficientemente pro-neoliberales, y que formó su propio partido, En marche! Macron se negó a entrar en las primarias de la izquierda. Se plantó en su programa –muy neoliberal en materia económica pero al mismo tiempo muy progresista en todas las cuestiones sociales.

La otra persona en la carrera es Jean-Luc Mélenchon, que por años se ha propuesto a sí mismo como la izquierda de la izquierda. Él le llama a su partido La France insoumise (la Francia insumisa) implicando a aquellos en la izquierda que resisten y que no permitirán ser sometidos. (...)

Macron asume que su programa puede apelar a los votantes de clase media a lo ancho del espectro de la izquierda. Después de la primaria de la izquierda, muchos votantes de Valls que se enojaron por la postura izquierdista de Hamon, inicialmente amenazaron con cambiarse con Macron.  (...)

De repente ocurrió un suceso importante. Fillon fue denunciado como alguien que fingió ser parangón de honestidad financiera. Había puesto a su esposa y sus dos hijos en la nómina gubernamental de algo que se demostró era trabajo ficticio. 

Esto no es una práctica poco común en Francia, pero los montos de dinero en este caso eran tan grandes y la acción tan contraria a los alegatos de Fillon como candidato, que LR comenzó una gran discusión en torno a un llamado Plan B para reemplazar a Fillon por otra persona.

Pero resultó que reemplazar a Fillon sería todavía peor para LR que dejarlo como candidato. (...)

Entonces, como dije, todos afirman ser anti-establishment. En realidad Fillon y Macron están cerca de jugar ese papel. Esto deja a Hamon como el que tiene mayor número de credenciales para representar un cambio real. 

Pero si quiere ganar la primera ronda de las presidenciales debe mantener en línea al partido socialista (hasta ahora lo está haciendo), atraer a los votantes de Mélenchon, atraer a votantes ecologistas (también lo está haciendo) y atraer a los centristas. Esto es bastante difícil. Marine Le Pen, del FN, ha estado recibiendo 25% de las encuestas constantemente por más de un año.

 Parece estar en una meseta, pero es alta. Ahora está intentando atraer a simpatizantes de Fillon desilusionados. Macron está subiendo en las encuestas, y también Hamon. Mélenchon no está cediendo. Y como decían los cartonistas: el establishment son los otros.  (...)

Si Hamon prevalece, eso será un evento mundial importante. Será la primera carrera electoral importante en Europa (o en alguna otra parte para el caso) en que un candidato de izquierda, de izquierda abierta, haya ganado. Esto revertiría la tendencia mundial de candidatos o partidos que se mueven hacia la derecha.

Conforme los trastornos económicos continúan expandiéndose, la idea de que uno pueda ganar como izquierdista puede de nuevo volverse legítimo. Es un tanto equivalente a lo que habría ocurrido si Bernie Sanders hubiera ganado la primaria demócrata en Estados Unidos.

 Pero recuerden, todo esto depende ahora de que los votantes adivinen quiénes serán los candidatos en la segunda ronda de las presidenciales. Asumiendo que Le Pen obtenga 25%, eso deja un 75% para dividirse entre los otros cinco candidatos.  (...)

Las encuestas muestran que la intensidad del apoyo es muy delgada, en especial para Macron. Es por eso que podemos esperar gran volatilidad en las encuestas. No hay manera de asegurar quién obtendrá el probable 20% necesario para estar en la segunda ronda de las presidenciales el 7 de mayo de 2017."                     (Immanuel Wallerstein, La Jornada)